¡A Dios le encantan los misterios!



Dios ha llenado la vida de enigmas, problemas, jeroglíficos y suspenso para poner a prueba nuestro intelecto, nuestra fe y nuestra confianza en Él, y espolearnos a buscar soluciones. Al indicarnos Su voluntad, a veces nos pone delante rompecabezas. Hay ocasiones en que nos habla por medio de acertijos y misterios difíciles de descifrar, con los que nos fuerza a pensar y orar. Casi siempre nos da una pista inicial y luego nos va conduciendo paso a paso; pero nunca sabemos lo que va a suceder hasta que damos un paso más. En una ocasión Dios me dijo: "Pronto habrá mudanza" "Te daré un nuevo hogar donde mi presencia se sentirá en el" Ese pronto, llegó tres años después y fue un gran paso salir de donde estaba a un lugar que desconocía. Simplemente tenía que confiar. Así di el paso de fe y en un corto tiempo, allí estaba en un nuevo hogar y quien llegaba, hablaba de la presencia que en el se sentía. Con apenas unos pocos años en el ministerio Dios me dijo: "Tienes que tomar una decisión y ahora Yo te pagaré por tu trabajo" "¿Qué? " dije; reconociendo mis compromisos económicos. Claro que di el paso, pero después de que al Señor se le ocurrió utilizar una anciana enferma de Alzheimer para confirmarme lo que me había dicho y en un tono no muy amable. Simplemente porque así es El y espera que obedescamos. Hoy es El quién me sustenta y NO mi ministerio; como lo prometió. En otro momento Dios me dijo: "Que mucha gente alrededor impide mis sueños. Vas a grabar "Era una locura para alguien a quien le habian dicho: "Tu no tienes talento" Años después, la puerta se abrió y di un gran paso de fe. Hoy tengo mi producción y aquellos que la han recibido, también se han beneficiado de mi promesa. Quizás Dios nunca nos dice todo; pero lo que dice lo cumple y con aquello que no dice, simplemente nos sorprende. Le gusta obligarnos a buscar Sus soluciones, porque eso nos lleva a ejercitar nuestra fe en Él, en Su Palabra, en Su dirección divina, y en Su amor paternal. Cuando lo obedecemos sin saber lo que nos espera al final del camino demostramos que confiamos en Él. ¿Te ha entregado Dios un misterio sin resolver? Entonces da un gran paso de fe y se resolverá. Aunque no veamos la salida, aunque ignoremos la solución, a dónde nos lleva o qué encontraremos allá, confiamos en que Él cumplirá Sus promesas; como cuando Abraham obedeció a Dios y salió sin saber adónde iba (Hebreos 11:8).


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