"Sin Vergüenza"



Queridos amigos, hemos vivido condicionados durante la mayor parte de nuestro tiempo. Poco a poco olvidamos lo esencial para atender lo urgente, y al hacerlo, cada vez nos fuimos alejando más y más de lo especial, de la dicha y el placer de vivir y de hacer lo que sentíamos. Fuimos haciendo más "lo apropiado", según la presión y norma cultural. Nos enseñaron a tener vergüenza de sentir y así hemos vivido, llenos de vergüenza, yendo de puntillas, en lugar de plantando bien el pie. Vergüenza es una emoción dolorosa causada por una conciencia de culpa o deficiencia o impropiedad. Que bueno es saber que hoy estamos dejando atrás lo apropiado para elegir lo verdadero, estamos dejando detrás la apariencia y las suposiciones mentales, para elegir la auténtica realidad y lo especial de la vida. Si, porque es que a mi me enseñaron la verguenza ¿y a ti? Me enseñaron a avergonzarme de mi cuerpo, de mis actos, de mis pensamientos. Me enseñaron que lo que pienso es absurdo, que lo que hago es ridículo, que lo que deseo no es bueno. Y aprendí a no decir lo que pensaba, por vergüenza de que alguien a mi alrededor pensara algo mejor. Y aprendí a no hacer lo que anhelaba, por vergüenza de que también alguien creyera que era tonta. Y aprendí a no perseguir lo que deseaba, por vergüenza de que alguien opinara no era apropiado para mí. No contenta con someterme a la mirada externa, me plegué también a la vergüenza ajena. Y aprendí a preguntarle a la vergüenza cómo vestirme, no vaya a ser que alguien pensara que voy buscando gustar o destacar. Y aprendí a escuchar a la vergüenza al mirarme, no vaya a ser que me sintiera cómoda conmigo misma, y me creyera que era hermosa. Y aprendí a consultar con la vergüenza antes de abrir la boca, no vaya a ser que dijera sin filtro lo que me pasa por la cabeza, y se enterara la gente. Y dejé de reír a carcajadas, de preguntar lo que no entiendo, de opinar lo que pienso, de compartir lo que siento, de pedir ayuda, de comer o llorar en la calle, de maquillarme, y aveces de salir sin maquillarme, de bajar a la calle despeinada, o con "dubi", de usar esa ropa que dicen que no me pega nada, de llamar a quien hecho de menos, porque después de tanto tiempo, sería inapropiado. De tomar alguna iniciativa, porque probablemente alguien diga que está mal, de decir que no, de decir que sí, de quejarme, de estar orgullosa, de admitir que estoy asustada. Y a base de sentirme cada día más avergonzada, entendí que mi vergüenza nunca iba a sentirse saciada. Que toda la vida iba a imponerse. Pero dice la escritura; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32 Así que busqué a “mi desvergüenza interna” o mejor dicho; a mi libertad interna. Y le costó salir un poco, pues le daba vergüenza. Pero acabó por acerme danzar, haciéndome dúo al cantar, saliendo conmigo a la calle con la cara sin pintar, animándome a hablar, a ignorar las cosas que me deberían avergonzar... Y ahora no tengo tiempo para sentir vergüenza. Estoy ocupada viviendo. ¿Danzas? "Si tu vida no te permite cada día danzar, reir o vivir… ¡Cambia De Vida Mirando a Cristo! "Los que miraron a Él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados." Salmos 34:5 Entonces dijo el Señor a Josué: "Hoy les he quitado a ustedes de encima la vergüenza de Egipto. Josué 5:9 Porque no me averguenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Romanos 1:16 Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. Salmo 126:2


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