A la Luz de Su Resurrección



La temporada primaveral es una de las más hermosas en mi opinión. El día se impone con un sol brillante y una brisa refrescante que se niega a ponerse. De ahí que vemos días más largos, negándole a la luna su saliente.

Durante esta época lo colores pasteles se hacen tendencia; tanto en el vestir, como en la decoración de interiores. Es a este punto que quería llegar. Hace unos días decidí comprar un set de cama nuevo; pero quería que fuera a tono con la temporada; así que elegí todos blancos, grises claros y melocotón. En fin la habitación quedo hermosa y aproveche para abrir las cortinas y dejar entrar la luz del sol primaveral.

Tengo que decir que, contrario a mí, mi hija gusta de colores oscuros; más fuertes; así que su habitación; aunque hermosa también, es muy diferente a la mía. Por eso este día, justo cuando abrí mis cortinas ella salía de su habitación y el resplandor de luz fue tan fuerte que me expreso que sintió mareos. Nos miramos y reímos diciendo al mismo tiempo: “¡wow que contraste!”

Dios me hizo meditar en este suceso y deje que mis oídos escucharan lo que quería decirme. Ahora les compartiré la voz de Dios en Mis Letras.

Trajo unas palabras a mi mente. “Algunos han estado tan acostumbrados a una vida de oscuridad; que por ende no podrán entrar a mi presencia. La luz será demasiado fuerte para ellos y no podrán resistirla.” Los mareos producirán vómitos a nuestro Dios. “Te vomitare de mi boca” (Apoc. 3:16) O sea ni mucha luz, ni mucha oscuridad. Un estado de acomodo; lo tibio a veces puede parecer confortable. Pero ¿qué dijo Jesús? “Yo soy la luz del mundo y el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (Juan 8:12)

¿Hay suficiente luz en tu camino? A veces nos acostumbramos tanto al ambiente que nos rodea; que sin darnos cuenta dejamos que las tinieblas cubran nuestro camino. Pero, ¡alerta! No somos de este mundo. Jesús nos dejó dicho: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros. (Juan 14:2)

Ese lugar, a mi parecer, es una estación primaveral eterna. Apocalipsis 22:5 nos dice: Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinaran por los siglos de los siglos.

Jesucristo mismo será el resplandor en nuestra morada eterna. ¿No crees que sea buen momento para resucitar tu vida con la luz primaveral de su presencia? Despierta, tú que duermes y te alumbrará Cristo. (Efesios 5:14)

Deja que esa luz se imponga en ti de tal manera que le niegue a la noche su entrada, y a toda tiniebla el dominio sobre ti.

‘Ya no vivo yo, más Cristo vive en mí”

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