Edificadores por Gracia



La gracia de Dios es un favor que no merecemos o favor inmerecido; un regalo de Dios. Esta gracia viene acompañada de la salvación y es recibida por fe; la fe en Jesucristo el Hijo de Dios y Salvador nuestro. Es por esta gracia que hemos sido escogidos por Dios y llamados para edificar. Edificación es una de las palabras que Dios está trayendo a mi mente en estos días, pues he sido llamada por Dios para edificarle "casa". Edificar no es sencillo; amerita de un gran esfuerzo tanto físico como emocional y mucho más espiritual, cuando de la obra del Señor se trata. Necesitaremos recursos financieros, un plano con un diseño arquitectónico original, un lugar propicio, una buena zapata y además, edificadores. Pero claro, eso cuando hablamos de lo que a estructura se refiere. Pero edificar un templo no tendría ningún sentido, si no hay quien llegue a él para adorar a Dios.

Así que nuestro compromiso con Dios primeramente es saber qué y como vamos a edificar en la obra. Es tranquilizante saber que esta obra ya tiene un fundamento o "zapata" y que es Jesucristo. Así lo afirma 1 Corintios 3:11: Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Considerando este hecho tan importante, entendemos que somos sobreedificadores por la gracia de Dios. Pablo decía: "Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica." v.10

Cristo era el fundamento, la base de cada mensaje o predica en los apóstoles y que estaba constantemente acompañado por milagros y prodigios; señales de poder y fe. Y este es el mensaje que debe prevalecer hoy para cada uno de los colaboradores de Dios para la sobreedificación en su obra.

Para construir un gran edificio espiritual; es necesario hacerlo con materiales resistentes como oro, plata y piedras preciosas; estos representan la sana doctrina, vivir siendo fieles a la verdad y llenos del Espíritu Santo; para conducir a los conversos hacia la madurez espiritual y puedan también ellos ser sobreedificadores juntamente con nosotros. Lamentablemente muchos piensan que edificar es más un esfuerzo humano-intelectual, físico y material. y comienzan a impartir enseñanzas inadecuadas y superficiales, que comprometen la verdad del evangelio y que se evidencia en un estilo de vida contradictorio y faltante, a la hora de ponerla en práctica; estos materiales son madera, heno y hojarasca.

Se aproxima el día en que la calidad del trabajo de cada constructor será sometida a prueba de fuego. Donde cada líder tendrá que comparecer ante el Señor Jesucristo, el constructor de la Iglesia.

La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. v.13

Construir con los materiales correctos, aunque sea necesario un mayor esfuerzo, doloroso y constante; nos traerá a nuestras vidas grande satisfacción, gozo y recompensa. v.14 ...si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

Así también habrá pérdida para aquel, que pasando su obra, la prueba de fuego, se quemara. v.15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Entienda que la salvación es un regalo y que el hecho de no edificar correctamente, no necesariamente pone en riesgo la salvación del constructor, sino la recompensa. Esta persona escapará de forma difícil; así como alguien escapa de un edificio en llamas, pierde todas sus posesiones, por las cuales erróneamente se esforzó en tener y solo salvará su vida por la intervención del único Bombero Salvador del alma; Jesucristo. Significa que la recompensa la perderá; pero el mismo será salvo. ¡Salvo por la gracia!

Ninguno piense que podrá ganar la salvación, no importa lo perfecta que intentes vivir la vida, la salvación sigue siendo un regalo y no un premio; debemos dejar de pesar la obra de los demás y dejar de destruir a otros y de enviar la gente al infierno.

Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:8-9

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