Como Ovejas en Medio de Lobos



En la continuación de la serie de reflexiones sobre el Buen Pastor, el pastor y las ovejas traemos ahora la advertencia de peligro y la orden al respecto del Buen Pastor a todas sus ovejas.

Consideremos el verso de Mateo 10:16 He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.

Tomando en cuenta la reflexión anterior, donde explicaba las opresiones y oposiciones que he estado sintiendo a nuestro alrededor me parece oportuna esta enseñanza. Este verso contiene una advertencia y una acción como consecuencia. Resulta un poco difícil de comprender que frente a una masacre tan explícita como enviar a ovejas, de las cuales conocimos ya sus características en la primera reflexión de esta serie, que en medio de lobos, se espere una acción de prudencia y sencillez o mejor dicho, de mansedumbre. Obviamente es casi imposible para nosotros creer que podamos encontrar personas que cuenten simultáneamente con las características de la serpiente y la paloma. Sin embargo, es esto precisamente lo que el Buen Pastor espera de sus ovejas o discípulos. Debemos procurar combinar en nosotros la dureza de la serpiente con la mansedumbre de la paloma. Ser fuertes en espíritu, pero sensibles de corazón. No con frecuencia los hombres logran equilibrar tales contradicciones. Por lo general los idealistas, no suelen ser realistas, ni los realistas, idealistas; tampoco los militares suelen ser pasivos o viceversa; o poder encontrar humildes seguros de sí mismos y los que están seguros de sí mismos no suelen ser humildes.

¿Por qué nos demandaría el Señor estas dos características tan opuestas? Pues creo que más que preguntarnos el porqué, debemos preguntarnos ¿para qué?

Un espíritu fuerte es caracterizado por un pensamiento penetrante o sea que no se quedó en lo superficial, apreciación realista y juicio firme. La mentalidad fuerte es aguda y penetrante, rompe con los tradicionalismos o parámetros y separa lo que es verdadero de lo que es falso. El espíritu fuerte es astuto y discernidor. Posee mentalidad fuerte y alerta, que le proporciona firmeza de propósito y solidez en los compromisos. Hace planes y los realiza.

¿Quién puede poner en duda que esta fortaleza de espíritu es una de las más grandes necesidades del ser humano? Pocas veces encontramos personas que de buena gana se comprometen a hablar con firmeza y solidez. Existe una tendencia casi universal a buscar respuestas fáciles y las soluciones para salir del paso. En cambio la persona de espíritu débil, tiene miedo al cambio, al movimiento, se siente segura como está, no se atreve a dar ningún paso al frente, simplemente hace las cosas porque todo el mundo lo hace. La persona débil en espíritu se siente segura en el estatus contemporáneo, quiere que todo permanezca tal como está.

Pero recuerda, que Jesús nos pidió algo más; la fortaleza de espíritu sin la sensibilidad del corazón, es fría y egoísta, deja a la vida de las personas en un invierno perpetuo, falta de la temperatura agradable de la primavera. ¿Hay algo más trágico que ver a una persona que ha alcanzado las disciplinadas alturas de la fortaleza de espíritu, pero al mismo tiempo se ha hundido en las heladas profundidades de la dureza de corazón?

La persona dura de corazón carece de capacidad de la verdadera compasión. No le conmueven los dolores y las aflicciones de sus hermanos. Pasa a diario frente a los infortunados pero en realidad no los llega a ver nunca. Da dinero por reconocimiento o cumpimiento, pero no entrega su espíritu. La persona de corazón duro, no considera a la gente como tal, sino como meros objetos o como rueda que no se detiene nunca, en la inmensa rueda de la industria , ve a los seres humanos como si sólo fueran manos, números, estadísticas para ser llenadas. Jesús solía poner en relieve las características de los duros de corazón. El rico se fue al infierno, no por ser rico, sino porque no tuvo la suficiente ternura para ver a Lázaro y porque no dio ningún paso para salvar el abismo abierto entre él y su hermano. (Lucas 16:19-31)

Jesús nos recuerda que la vida de cada cristiano está llamada a combinar la fortaleza de la serpiente con la ternura de la paloma. Tener cualidades de serpiente, cuando faltan las de la paloma es ser una persona fría, malvada, egoísta. Tener las cualidades de la paloma sin la de la serpiente es ser sentimentalista, anémico y desprovisto de todo buen juicio. Como cristianos estamos llamados a recibir de Jesús estas dos características que distinguen a sus discípulos.

Nos veremos en medio de difíciles persecuciones y nuestro adversario rodeara nuestras vidas de emisarios, como lobos feroces; esto implica que debemos estar vigilantes, siempre pensando y escudriñando más allá de lo que nuestros ojos físicos pueden ver, mantenernos apercibidos ante cualquier ataque con un espíritu fuerte, firme y constante. Esto suele dejar a cualquiera, aun al más fuerte, desgastado y el cansancio también suele traer dejadez, insensibilidad y la insensibilidad, es maldad en si misma, que provoca que el amor se enfríe.

Jesús es lo bastante fuerte en espíritu como trascender al mundo, y lo suficientemente tierno de corazón para vivirlo. No nos deja solos en nuestras agonías y combates. Nos busca en lugares oscuros y sufre con nosotros y por nosotros en nuestro trágico peregrinar..

El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Mateo 10:24-25

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Mateo 11:29-30

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