En la Carrera de la Vida



¿Te has percatado de que cada vez que deseamos realizar algo encontramos dificultad o resistencia? Por más simple o insignificante que sea la tarea o proyecto que intentemos realizar, siempre nos encontramos inconvenientes, contratiempos o impedimentos. Desde nuestros asuntos familiares, económicos, de trabajo o escuela, siempre que se quiera hacer algo bien, bueno o correcto, alguna cosa o alguien se pone en medio para dar problemas. Quizás te encuentres a punto de comenzar algo nuevo o estés emprendiendo algún plan y te has encontrado con detalles que se están estancando, no puedes proseguir porque hay algo o alguien que lo está impidiendo. Es como si ahora estuvieses frente a una barrera o muralla que imposibilita tu avance. Si sucede esto con nuestras actividades diarias, cosas que estamos acostumbrados a realizar y ver, imagina lo que sucede en el área de tu vida invisible; en el área espiritual.

Pablo decía: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (1 Corintios 9:24) Cuando medito en este verso; lo que me viene a la mente es una gran carrera de obstáculos o barras. Nuestra vida en Cristo es algo así, como una carrera de obstáculos; donde el asunto no es sólo correr, sino vencer cada obstáculo en el camino sin quitar nuestra mirada de la meta. No sólo hay que estar en forma, sino bien enfocado.

Viene a mi mente la película escrita por un confinado, John Bunya; llamada “El Progreso del Peregrino”, los nombres de los personajes describen sus personalidades o naturalezas. Cristiano, emprende una trayectoria desde la “ciudad de la Destrucción” hasta la “Ciudad Celestial”. En su peregrinaje atraviesa por el “Pantano del Desánimo”, resiste las insinuaciones del señor “Sabio Mundanal”. Otros personajes como Apoleón, Envidia, Superstición, Intriga, No-bueno, Malicia, Ateo y el Gigante de la Desesperación tratan de frustrar el peregrinaje e impedir que Cristiano llegue a la ciudad celestial.

Teniendo que pasar por el “Valle de la Humillación”, el “Valle de Sombra de Muerte”, el “Castillo de la Duda” y la “Feria de la Vanidad”, la jornada de Cristiano es de constante oposición, obstáculo y dificultad; indicando que solo los que están totalmente determinados, apropiadamente equipados y bien enfocados, la pueden realizar exitosamente. Es así, como la alegoría en esta fascinante historia, acentúa la realidad bíblica de la dificultosa jornada espiritual, que el ser humano confronta durante su peregrinaje sobre la tierra, hasta entrar en el Reino Celestial.

¿Qué o quién está obstaculizando tu carrera hoy? El autor de la carta a los Hebreos escribió Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Hebreos 12:1-2)

Tomando en cuenta a los hombres y a las mujeres de fe que describe el autor de Hebreos, gente como usted y yo, gente común; con fortalezas y debilidades que corrieron la carrera y alcanzaron su meta…Corrámosla también nosotros sosteniendo nuestras pasos firmes, igual que Moisés; como mirando al Invivible. (Hebreos 11:27) Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (2 Corintios 4:18)

“Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57) ¡Adelante!

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