Puerta Abiertas



Estos días han sido unos de muchos movimientos para mí. Entre la graduación de mi hija y otros compromisos ministeriales, mi agenda se ha encontrado cargada. Si usted es como yo, medio olvidadiza, seguramente dependerá de hacer un listado de todas las diligencias o compras al pendiente. En lo personal, prefiero ir al grano; y no tomarme tiempo de más en asuntos que no estén en mi lista de prioridades. Ir de compras a veces suele ser tedioso, pero hay ciertas cosas e inventos que hacen nuestra vida más simple, como por ejemplo: los valet parking, carritos de compra, canastas, bolsas reciclables y por supuesto lo mejor que podemos encontrar son buenos empleados en disposición de ayudar. Pero tristemente a veces, aunque tenemos tantas cosas que nos facilitan nuestras tareas, parece que siempre habrá alguien que se levante ese día específico con todas los deseos de arruinar y obstaculizar nuestro recorrido.

Creo que nuestra vida espiritual también puede verse ofuscada por situaciones parecidas. Hemos sido llamados por Dios y comisionados para llevar el mensaje de salvación de las almas; esto sin echar a un lado nuestra vida diaria. Aunque hoy día, Dios nos ha provisto de muchas herramientas para hacer posible nuestro servicio; siempre aparece “alguien” que arruina nuestra fiesta de servicio y adoración.

Escudriñando la escritura me encontré con un suceso en el libro de los Hechos capítulo 12. El rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles, entre ellos a Pedro. Lo interesante es que se encontraban en los días de los panes sin levadura o sea días del Festival de la Pascua; días de celebración.

Nuestros días de celebración, pueden verse frustrados por “alguien” que quiere aprisionarnos e impedir nuestro avance ministerial.

Dice la Escritura que Pedro estaba atado con cadenas, pero llegó un ángel que le dijo: “Levántate pronto” y las cadenas se le cayeron (v.9). Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se le abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él.

Si tu lista de prioridades espirituales en estos días se ha hecho más larga y te has encontrado con “alguien” que intenta impedir, por sobre todo lo que Dios te ha dado, que cumplas con cada una de ellas, si te has encontrado con empleados del reino de las tinieblas que se oponen a tu servicio y te sientes como atado. Creo que se acerca el momento en que Dios enviará a sus ángeles ministradores y protectores para romper esas cadenas y guiarte hacia una puerta automática. Si; de esas que te encuentras en las entradas de las super-tiendas cuando llevas sobre carga de paquetes, de ideas, de situaciones de prioridad y cuando te acercas a ellas, simplemente se abren de par a par.

Así como se abrieron las puertas por sí mismas para Pedro, así se abrirán para nosotros.

En estos días he sentido que mucha gente está detenida, por empleados, emisarios del reino de las tinieblas que cada día llegan a entorpecer nuestros ministerios. Hay puertas delante que necesitan ser atravesadas, pero estamos detenidos mirándolas, con nuestras manos llenas de paquetes, de situaciones, etc. pero estos empleados que están a las puertas, no trabajan para nosotros, si no para nuestro enemigo. Es necesario que avancemos; porque cuando demos pasos al frente, sin dudar las puertas se abrirán por sí solas.

Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. Hechos 12:11

Aunque muchos esperen que te detengas; hoy un ángel enviado del Señor te dice: “Avanza”

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