"Hay Day"...Como en "La Granja" de mi Padre Celestial



Tengo que decir que necesitamos dotarnos de paciencia para liderar con la cantidad de solicitudes para diferentes juegos en las redes sociales. No soy de esas personas a la que les guste perder mi tiempo en juegos; y mi familia lo sabe. Solo que hace uno días mi hija se encontraba tomándose un tiempo para jugar en su celular y me comentó: “Mami debes bajar este juego en tu celular para que juguemos juntas”. Analicé de inmediato, ¿Hace cuanto tiempo mi hija no me pide que juguemos? Considerando que tiene 18 años y ya aplica para la universidad, entendí que podía hacer una excepción. Así, en apenas unos minutos me encontraba rompiéndome la cabeza para entender el juego. Me refiero al juego Hay Day; es uno de granja, donde tienes que darte a la tarea de mantener en el mejor estado posible tu granja y los animales; al mismo tiempo que puedes atender órdenes de compra y también puedes vender los productos que cultives. Me parece que el juego en general prueba algunas de nuestras capacidades. En fin, no fue hasta unos días después que supe por mi hija, podía visitar las granjas de mis vecinos y amigos de facebook; fue divertido ver sus capacidades como granjeros. Y además podía poner todos mis artículos en venta para acomodar mis productos adecuadamente y compartir otros con quienes los necesitaran, fue así cuando comencé a escuchar la voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras.

El Señor trajo a mi mente una parábola bíblica que se encuentra el evangelio de Lucas 12:16-21 dice de la siguiente manera: Entonces les contó esta parábola:

—El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha.” Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida.” Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado? Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios.

Hay Day es un juego donde puedes demostrar tus habilidades como granjero, administrador, decorador, negociante, pero también como hermano y amigo. En seguida que comencé, noté que no tuve que hacer nada para tener un terreno en mis manos, con la posibilidad de administrarlo; segundo, noté que mientras más sembraba, más multiplicación de cosechas tenía, por lo cual debía invertir las cosechas y alimentar a mis animales; lo que me produjo aún mayores beneficios, en general todos mis bienes y materiales aumentaron. Hasta que llegó el momento en que mis bienes ya no cabían en mi granero y aunque tenía la posibilidad de agrandarlo, el juego me pedía una suma exagerada, no de dinero, sino de diamantes. Fue allí donde me tocó consultar sobre cuál era mi mejor opción y mi hija se convirtió en mi asesora. ─“Si compartes los frutos de la cosecha, no perderás tus diamantes”.

El hombre rico, tenía demasiados bienes y no teniendo ya, donde almacenarlos; se hizo sabio en su propia opinión y pensó que era mejor destruir sus graneros y construir otros más grandes donde pudiese almacenar todos sus granos y bienes; y habló a su alma, pensando que de esta manera ya estaría lo bastante saciada como para no trabajar más y poder descansar, beber y gozar de la vida.

Así me ministraba el Señor la manera en que sus siervos están administrando sus bienes. Lo único que tuvimos que hacer fue creer y nuestras vidas se llenaron de talentos, bendiciones, dones y frutos que tenemos que simplemente administrar. En el libro de 1 Pedro 4:10 nos dice la escritura: Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Sin embargo, muchos hoy siguen guardando en sus graneros las bendiciones de Dios; cosechan para ellos mismos; otros, se están quejando porque piensan que no están cosechando lo suficiente o como deberían. La pregunta es ¿Estás ministrándolo a otros? Si no es así, esta escritura nos enseña que entonces no estamos siendo buenos administradores. Jesús decía: “En los negocios de mi Padre me es necesario estar”. (Lucas 2:49) La palabra me es necesario estar. Habla de algo obligatorio, de un deber, de lo que es preciso. Todo creyente debe considerar una obligación estar involucrados en los negocios de su padre.

Los negocios de nuestro Padre, son como una administración de una gran granja; debemos sembrar, cultivar, dar de comer, almacenar, pero también invertir. El hombre rico perdió su norte, acumuló para sí mismo y perdió sus diamantes, o sea la corona de vida, la recompensa por la buena administración para aquellos que han sabido serle fieles a Dios en lo poco; porque ninguna riqueza o comodidad de este mundo puede ser comparable con las superabundantes riquezas del Reino de Dios.

La respuesta de Dios fue: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?” ¿Cuánta palabra has recibido? ¿Cuántos dones Dios te ha dado? ¿Cuántos talentos? ¿Qué estás haciendo con ellos? ¿Los estás ministrando a otros? ¿O estás acumulando todos tus conocimientos y bendiciones para ti mismo, encerrado en tu casa, en tus asuntos y tu comodidad?

En el juego he visto granjas en diferentes estados, desde unas bien decoradas, administradas, hasta otras en muy mal estado. Pero por supuesto que no se trata de vivir una vida apariencias, con granjas bien decoradas, pero mal administradas y tampoco de descuidar los bienes que hemos cosechado o acumularlos para nosotros mismos.

Hoy el Señor te dice: Hecha tu pan sobre las aguas, que después de muchos días lo hallarás. (Eclesiastés 11:1) Siembra y cosecharás, pero cosecha para ministrar a otros. Invierte en Su Reino y te será recompensado. No descuides los negocios de la granja de nuestro Padre Celestial.

¡Dios les bendiga!

#Lucas121621

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