¡Llegó el Verano!



El hecho de tener esta página web y poder escribir reflexiones inspiradas en el dio vivir con mi Señor y en la palabra es un gran privilegio que me ha dado el Señor. Saber que puedo llegar a países remotos solo a través de Mis Letras es reconfortante; sin embargo también me demanda mucho de mi tiempo y a demás de tenerme día a día escudriñando las escrituras para traer mensajes frescos, pastos verdes. Cada día al despertar sé que hay un nuevo reto, una nueva temporada o una nueva conversación con mi Amado, que me inspira a compartir con ustedes la voz de Dios en Mis Letras.

Esta mañana, lo primero que mi teléfono me recordó, fue el inicio de una nueva estación; el verano. ¿A quién no le gusta esta temporada? Es esa en la que muchos suelen tomar sus vacaciones, su tiempo de reposo y el disfrute de sueños más largos porque madrugar, ya no es tan necesario; al menos hasta el comienzo de clases. El sol, la playa, la piscina, los viajes son solo algunas cosas que vienen a nuestra mente en esta época; pensar en trabajar es como arruinar el momento. Sin embargo esta mañana llegaron a mí los siguientes versos: La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza. Proverbios 10:4-5

¡Muy oportuno mi Señor! Ayer estuvimos celebrando el día de los padres, después de ministrar una poderosa palabra a los padres, nos dispusimos a disfrutar el resto del día en familia, en la Playa de Melbourne, Fl. La pasamos muy bien, compartimos y los padres tuvieron una pesca fallida; perdieron sus carnadas, pero pescaron un rato de descanso. Mientras íbamos camino a casa, recibí un mensaje de urgencia; una vida en desesperación, con ataques suicidas, entre otras cosas, se comunicó conmigo fue una larga conversación de consejería bíblica que culminó con otra celebración, pero en el cielo; una vida se reconciliaba con Dios. ¡Qué forma tan espectacular de culminar el día! Después de todo, sí hubo pesca.

Cuando llegamos de un día de playa, nuestro cuerpo pide un buen baño y un largo descanso, sin embargo esta mañana Dios me sorprende con el comienzo de una nueva estación y con unos versos que me hicieron saltar de la cama y reconocer que necesitamos hacer un balance entre nuestro descanso y nuestro tiempo de trabajo en el Señor, que sin importar la época nunca debe cesar. El día de los padres culminó juntamente con la temporada primaveral, la temporada en que los árboles florecen y se llenan de frutos. El comienzo del verano, no está marcando un tiempo de descanso, sino todo lo contrario; un tiempo de cosecha.

¡Hermanos es tiempo de siega!

Romanos 13:10-11 dice: El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.

Pongamos manos a la obra, disfrutemos del verano mostrando el amor por las almas; vayamos por ellas los campos están blancos; listos para la siega y las aguas preparadas para una pesca milagrosa. Si al igual que yo, puedes reconocer que Cristo esta a las puertas; entonces trabaja con tus manos, se diligente y recoge cada día del verano, porque nunca se sabe en qué momento habrás de presentar tu cosecha delante de Dios. Seamos hijos entendidos y no hijos que avergüencen a nuestro Padre celestial.

“Llegó el Verano … a trabajar” -dice el Señor.

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