Llamados a Libertad



Indiscutiblemente estos días han sido de mucha tensión en los Estados Unidos, específicamente en el estado donde vivo, Florida; y el mundo entero se ha conmovido por el ataque terrorista y masacre más espantosa vista en la nación. Pero tengo que decir; el asunto se ha vuelto aún más violento tomando en consideración los ataques prácticamente ofensivos de algunos medios de comunicación, de algunos que dicen profesar la fe cristiana, además de otras expresiones en general a través de las redes sociales; que más que hacer un bien y aportar libertad, consuelo y esperanza, incitan a la desunión y a las contiendas; creando un abismo entre la iglesia y las almas que necesitan conocer a Jesús.

Gálatas 5:13 nos dice:Porque vosotros, hermanos a libertad fuisteis llamados, solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

Hoy, mucho más que antes, me inquieta la injusticia que manifestamos los seres humanos, pero me gozo en saber que hay un Tribunal Supremo donde podemos presentar nuestras demandas y que tenemos derecho legal de ser representados por el mas Justo de todos los abogados; Jesucristo. Al respecto, hoy no hago más que compartir, la voz de Dios en Mis Letras.

Escuchaba que el Señor me decía: “¿Qué es la inmundicia?” Me inquietó mi Señor con su pregunta, porque aunque sabía en general el significado, no entendía que quería mostrarme mi Señor. Así que me di a la tarea no tan solo de responder rápidamente, sino de escudriñar las escrituras al respecto.

La palabra inmundo se deriva de la palabra griega akádsartos que significa partícula negativa, impuro, lujurioso, específicamente demoniaco. El Nuevo Testamento nos arroja mucha luz con respecto a este tema y nos trae varios ejemplos de personas que estaban poseídas por espíritus inmundos. ¿Qué hace el espíritu inmundo? El espíritu inmundo es controlador, manipulador, hace que la persona desee lo negativo, lo impuro, lo sucio, lo malo, las lujurias, lo descarado, lo demoniaco. Provoca que la persona que lo posee sea controversial, oponente a lo santo, a lo limpio, a lo digno; perdiendo el respeto a Dios, exhibiendo falta moral y oponiéndose a la salvación. ¿Qué buscan los espíritus inmundos? Van en busca del pecado, de lo incierto, lo oscuro, le cosquillean los anhelos del mal o sea les atrae la tentación. No olvidemos que Santiago 1:14 nos dice: que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, o sea por su propia pasión o deseo. Una persona poseída estará siendo movida constantemente a hacer lo que éste espíritu desea, la tentación proviene del interior, de quien posee el control de esa persona.

La siguiente pregunta que me hizo el Señor fue: ¿qué hacía Yo con los espíritus inmundos? En seguida medité; Jesús no intentaba persuadirlos, Jesús los reprendía. Era necesaria la liberación de la persona, de la posesión, del control de este demonio, para que la mente y el corazón de ésta estuviesen prestos para servir a Dios. La expulsión de demonios era un rasgo característico del ministerio de Jesucristo, pero más aún era un signo demostrativo de la llegada del reino de Dios.

Marcos 1:21-28 nos relata uno de los sucesos que mejor ilustra lo que el Señor hoy quiere mostrarnos. En medio de la sinagoga, mientras Jesús enseñaba, un hombre con un espíritu inmundo, dio voces al escuchar la enseñanza de Jesús. Y decía: “Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Pero Jesús le reprendió, diciendo: “¡Cállate, y sal de él!

Lo primero que vemos ocurrir en el pasaje bíblico es el relato de la impresión del público en la sinagoga con respecto a la enseñanza de Jesús; reconocen en ella una autoridad divina que nunca han encontrado en sus maestros. V. 22 Estaban impresionados de su enseñanza, pues les enseñaba como quien tiene autoridad, no como los escribas. (o sea, como los letrados) Lo que significa que la enseñanza de Jesús estaba desacreditando a los maestros de la época y sus enseñanzas oficiales. En seguida, un hombre poseído por un espíritu inmundo reacciona interrumpiendo a gritos la enseñanza de Jesús v.23. Este hombre poseído se encuentra en la sinagoga de los letrados; la sinagoga es un lugar de asamblea, lo que hoy para nosotros es el lugar donde nos congregamos o el templo, o sea el endemoniado era parte de la congragación. La frase que pronuncia el poseído es ¿Qué tienes tú contra nosotros, Jesús Nazareno? Este hombre se identifica con un plural, nosotros y revela que este hombre se identifica con un grupo y se hace representante de ese grupo. La siguiente frase es ¿Has venido a destruirnos? Aquí vemos el grupo con el cual se identifica; el grupo de los letrados, con su ideología y expresa el temor de la destrucción de sus enseñanzas. Esa ideología es un espíritu que domina a este hombre y le roba su personalidad; por lo que ya no habla el hombre, sino la ideología que le está dominando y los letrados son los instrumentos que el enemigo usó para transmitir este espíritu. Y el hombre actúa impulsado únicamente por el fanatismo de su ideología, que es inmunda/impura, es decir antagónica de la santidad divina, opuesta a Dios. En otras palabra su idea, no es la de Dios, sino la de los hombres; por eso quien la profesa no puede tener comunión con Dios, ni tener acceso a Él.

¿Qué hizo Jesús? V. 25-26 Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Y el espíritu sacudiéndolo con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

Los presentes, luego expresan su admiración en primer lugar por la nueva enseñanza y su autoridad y segundo por la obediencia de los espíritus inmundos a ella.

El Señor deja la mente libre de las ideas humanas y mundanas que no provienen de Dios, porque quien está bajo esta influencia, no puede tener comunicación con Dios, ni tener acceso a Él. Es decir al expulsar el espíritu, el hombre se libera de la ideología que lo domina y lo deshumaniza, simplemente porque una autoridad mayor, el Espíritu que hay en Jesús es el instrumento de persuasión, capaz de vencer la resistencia a su mensaje.

La forma de diálogo, ataques o insultos en que se intenta hoy llevar el mensaje de Jesucristo a vidas que están operando o actuando bajo influencias demoníacas no está resultando, simplemente porque es necesario que el demonio sea expulsado para que el alma quede libre de su influencia y pueda razonar al verdadero mensaje. Sólo alguien con una autoridad mayor a la de ese espíritu, puede lograrlo y es alguien lleno del Espíritu de Dios, con palabra de reprensión, autoridad y de verdad. Y una vida de oración y constante ayuno. Mateo 17:21 Pero éste género no sale sino con ayuno y oración. …Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. 2 Corintios 10:4-6

¡Usemos las armas espirituales, no las carnales y actuemos con justicia y amor!

#Marcos12128

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