Gestando Algo Grande



El camino del Señor nos depara muchos retos, tiempos de tristeza y de alegrías; tiempos de espera y de recibir lo que se espera. Hoy estuve inquieta por el sentir de muchos que esperan ver el cumplimiento de promesas, otros que esperan respuesta a algunas peticiones especiales y que están viendo que otros están disfrutando de abundantes bendiciones, mientras ellos sólo están sentados esperando. Es por eso que les comparto ésta historia, como una parábola recibida a través de la Voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras.

Cuenta la historia que una elefanta y una perra se preñaron al mismo tiempo. Tres meses después la perra parió seis cachorritos. Seis meses más tarde la perra estaba en preñez de nuevo y dio a luz otra docena de cachorros. Y así el patrón de ella continuaba. En el mes dieciocho la perra se acerca a la elefanta para cuestionarla: “¿Estás segura que estás embarazada? Quedamos en estado de gestación en la misma fecha, y yo he dado a luz tres veces a una docena de cachorros, ya casi todos son perros adultos y tu aún sigues embarazada; ¿tienes idea de lo que pueda estar pasando?"

La elefanta respondió; "necesitas entender algo. No todos cargamos con cosas de la misma dimensión, forma o clase. Lo que yo cargo no es un cachorro, es un elefante. Yo tengo que esperar dos años para dar a luz a un elefante; pero cuando mi bebé toque tierra, esa tierra lo va a sentir. Cuando mi bebé cruce las calles, todos tendrán que voltearse a ver con admiración. Lo que yo cargo es muy grande y poderoso."

No pierdas la fe mi hermano, mi hermana. Se lo que es esperar con paciencia el tiempo de Dios exacto para el cumplimiento de sus promesas. Dios me había dado una palabra hacía unos ocho años; pero hace tres años atrás, en Puerto Rico, Dios me confirmó esa palabra, con instrucciones y advertencias. El me había dicho que en tres años estaría pastoreando, me dio el nombre de la iglesia y me dijo que me estaba preparando para ese momento; que tendría que vivir algunos fuertes cambios bruscos durante esos tres años de espera, cambios que traerían dolor y que alejarían de mi vida todo lo que impidiera el cumplimiento de su palabra. Hoy, tres años después exactamente, Dios cumplió su palabra. Muchos me cuestionaron, se burlaron, menospreciaron y hasta maldijeron, pero simplemente no entendían que todo tiene un tiempo perfecto y que no todos cargamos con los mismos propósitos y con las mismas promesas. Cuando cargamos con grandes propósitos, tendremos que esperar por largas temporadas de gestación.

Si no has recibido tus propias bendiciones, promesas o respuestas a tus oraciones y sientes que otros están avanzando, mientras tú tienes que continuar esperando; no envidies el testimonio de otros. Disfruta tu temporada de gestación, recordándote cada día, cada mañana que el momento se está acercando y que cuando lo que estás gestando al fin toque tierra; esa tierra donde estés lo sentirá.

Si tú de mañana buscares a Dios, Y rogares al Todopoderoso; Si fueres limpio y recto, Ciertamente luego se despertará por ti, Y hará próspera la morada de tu justicia. Y aunque tu principio haya sido pequeño,Tu postrer estado será muy grande. Job 8:5-7

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