¡Siempre sirve el bien!



Con tanta maldad a nuestro alrededor, es difícil creer que podemos hacer la diferencia. Es como si a menudo, no importa cuánto nos esforcemos en hacer las cosas bien, siempre recibiésemos una mala respuesta. Quizás hayas llegado a preguntarte alguna vez, ¿de qué sirve hacer el bien?, ¿de qué sirve seguir amando?

Sí, no puedo negarlo, en ocasiones, yo también me he cuestionado lo mismo; pero al final siempre termino respondiéndome. La gente buena, desea hacer el bien. En los postreros días el amor de muchos se enfriará dijo el Señor, debido al aumento de la maldad. (Mateo 24:12) Pero bien dijo Jesús, que era el de muchos y no el de todos.

Cuenta la historia que mientras un hombre caminaba por la orilla del mar, notó que un muchacho se inclinaba una y otra vez a recoger algo y lo arrojaba al mar. El hombre se acercó para ver de qué se trataba. Eran estrellas de mar que habían quedado varadas en la arena. Convencido de la inutilidad de todo aquel esfuerzo, comentó:

-¡Estás loco! Hay miles de estrellas de mar en la arena. ¿De qué sirve lo que haces?

El muchacho se agachó para recoger otra y, tirándola al agua, respondió: -A esa le sirvió.

En el camino nos seguiremos encontrando con un mar de gente que pague mal, cuando nos hemos esforzado en hacerles bien. Pero igualmente cada día podrás encontrar aunque sea a una persona a quien le sirva el bien que hagas. Siempre habrá una en la arena, por lo que valga la pena seguir esforzándose.

Pablo escribió en Gálatas 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Gálatas 6:9

El hacía énfasis a los residentes cristianos en Galacia a hacer el bien a sus líderes, maestros o pastores diciendo: El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. (v.6) Y también añade en el verso 10 Así que según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. En fin el llamado es hacer el bien a todos.

Si estos días han sido difíciles y te has visto rodeado de gente que te ha pagado mal, no te canses; bien Pablo nos recuerda en su carta que a su tiempo segaremos. El tiempo del Señor no es calculable igual que el nuestro, pero es preciso y perfecto. Mientras esperas tu cosecha: No te desanimes, mantén la fe en tu recompensa y sigue haciendo el bien.

Tu cosecha no la produce el hombre, sino Dios y está garantizada.

Vive cada día en expectación.

Colosenses 3:17 Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Hebreos 10:24 Peocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y las buenas obras.

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