La Felicidad



Cuenta una fábula que una tarde, hace mucho tiempo, Dios convocó una reunión. La invitación se extendió a un ejemplar de cada especie. Una vez reunidos, y después de escuchar algunos argumentos y quejas de los presentes, Dios soltó una pregunta: "¿Que te haría feliz? Cada uno tendría oportunidad de expresarse sin tapujos y con el corazón abierto; después de todo Dios estaba dispuesto a escuchar a cada uno por igual. La jirafa dijo quiero ser oso; ellos pueden entrar en cuevas y tienen largos periodos de descanso, el elefante pidió ser un mosquito, ellos pueden volar y pueden ir a donde quieran. El águila quería ser serpiente y así podría cazar con mayor facilidad en la tierra. La liebre quiso ser tortuga, así no tuviese que vivir tan apresuradamente, mi vida sería menos agitada, la tortuga quería ser gorrión, así podría volar y cantar. El león a su vez, comenzó a rogar que quería ser gato de esa manera muchos le querían como mascota y estaría más cerca de la gente. El caballo gritó "yo quiero ser orquídea" ser animal no es lo mío, así todos podrán admirar mi belleza, sin montarse en ella. Finalmente llegó el hombre, luego de haber dado un hermoso recorrido por el camino de la verdad dijo: "Señor yo quiero ser feliz"

Es interesante notar que la mayoría de la gente es infeliz y esto es porque estamos insatisfechos con lo que somos o con lo que tenemos. Vivimos todos los días en una búsqueda de la felicidad, sin un aparente resultado. La felicidad es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada.

Pero, para el creyente; ¿Qué es la felicidad? Felicidad es Gozo; es lo que el hombre anhela, lo que busca; y lo encuentra cuando encuentra a Dios, y solamente entonces; retiene este gozo en la proporción en que crece en el conocimiento de Dios. Dios es el autor del verdadero gozo, como de toda buena dádiva.

¿Eres feliz? Decía Jesús al Padre: "Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos" Juan 17:13

La fábula continúa y cuenta que un poco antes de que la humanidad se hiciera presente en este mundo, se reunieron varios ángeles para hacer a los hombres una travesura. Uno de ellos dijo: Debemos quitarles algo, pero ¿Qué les quitamos? Después de mucho pensar uno dijo: "Ya sé” Vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar"Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo" a lo que inmediatamente repuso otro: "no, recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está." Luego propuso otro:"Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar, y otro contestó: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará. Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra" Y le dijeron: "No, recuerda que les dieron inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que puedan viajar a otros planetas y la van a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad" Dios había permanecido en silencio escuchado atentamente cada propuesta, luego de analizarlas dijo: "Sé dónde ponerla para que sólo acudiendo a mí puedan encontrarla" Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: ¿Dónde? El respondió: La esconderé dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que les parecerá que nunca la encontrarán"

Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: los hijos de Dios se pasan la vida buscando la felicidad fuera de sí, sin saber que la traen consigo.

Tengo una noticia que compartirles, si usted es creyente, entonces usted debe ser muy feliz; debe estar gozoso porque nuestra felicidad se basa en que Dios está en nosotros. Su felicidad no está en ninguna cosa que pueda conseguir, por mucho que lo desee. No está en sus posesiones o en sus logros.

La felicidad es el gozo que sólo puede encontrar acudiendo a Dios. Una vez le recibas; has hallado la felicidad.

El apóstol Pablo nos exhorta: "Alégrense siempre en el Señor, repito ¡Alégrense! Pablo el apóstol que compartió esta palabra estando preso en Roma, ya casi al final de su ministerio. Es como un legado que nos enseña cual debe ser el sentimiento que debe prevalecer en el ánimo de los que creyeron, de los que son hijos de Dios. Pablo estaba padeciendo, pero aún así era feliz.

¿Podremos serlo nosotros también? Claro que sí …no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza. Nehemías 8:10

Jesús dijo: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33

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