Pediste lo que quisiste...



Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios que le permitiera mandar sobre la naturaleza para que, según él, pudiese tener mejores cosechas.

¡Y Dios se lo concedió!

Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc.

Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y desaliento fueron grandes, porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes.

Pero Dios le contestó – “Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan”

Así nos pasa también: queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, sin nada de problemas. Y de la misma manera acudimos pidiendo a Dios; tal y como queremos que sea nuestra vida, pero no exactamente como nos conviene que sea. Pablo escribió en su carta a los romanos esta verdad sobre nosotros, pero también la clave para dejar esta conducta.

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8:26

Dejemos que el Espíritu de Dios nos guíe en nuestras peticiones; porque es Él quien sabe exactamente aquello que nos conviene. Las tormentas no son malas o buenas, sino que son convenientes en muchos aspectos que el ser humano a veces no logra entender. Frente a ellas, mantengamos una actitud optimista; pues el optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas y las hacen crecer. Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, por chubascos pasajeros.

No debemos huir de las tormentas, sino tener fe y confianza en que son pasajeras y nos dejarán algo bueno en nuestras vidas. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Marcos 4:40

Habacuc 3:17-19 “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos; aunque mienta la obra de la oliva, y los labrados no me den ni para mantenerme. Aunque las ovejas sean quitadas de la majada y no haya vacas en los corrales; con todo eso yo me alegraré en el Señor y me gozaré en el Dios de mi salvación. El Señor es mi fortaleza… y me hará andar sobre alturas”

#Reflexiónromanos826 #Habacuc31719

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