¡Estancados!



Una sensación o estado de estancamiento puede llegar a nuestras vidas en cualquier momento. El estancamiento llega cuando no tienes claro hacia dónde va tu vida, cuando pierdes el norte; sucede cuando crees que ya nada trascendente o importante puede pasarte. Y también por experiencias negativas del pasado, algunos fracasos o desilusiones. Ese estado nos hace adoptar una postura pasiva, de óseo, o de dejadez y por consiguiente nos hace tener el tiempo suficiente para mirar hacia el lado; tanto como para observar las bendiciones de otros o para señalar las faltas de otros.

Pablo en su segunda carta a los Tesalonicenses escribe sobre el terrible estado de estancamiento en el que se encontraban los residentes hermanos de Tesalónica y les dice: Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.

2 Tesalonicenses 3:11

A Pablo le llegó este rumor; por lo que eso implica que la situación se había salido de control y ya había comentarios, murmuraciones sobre la condición emocional y espiritual del pueblo. No saber exactamente qué hacer para Dios, nos hace dudar de todo lo que hacemos o podemos hacer y nos lleva a sentir un vacío que desordena nuestra vida, desde nuestros pensamientos, hasta nuestras acciones.

El apóstol exhortó a los Tesalonicenses a que trabajasen, o sea a que se ocuparan en los asuntos del Señor de una manera sosegada; o sea de una manera tranquila, evitando la preocupación y buscando agradar a Dios.

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Colosenses 3:23-24.

En cierto momento una multitud buscaba a Jesús en Tiberias y no encontrándolo allí, tomaron una barca hacia Capernaúm y Jesús al verlos les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis del pan y os saciasteis. Juan 6:26

Jesús es el pan de vida; aunque hoy probablemente no estés claro en dirección o toma de decisiones, la exhortación entonces es buscar a Jesús. Trabajemos cada día buscando ese pan, hasta saciarnos de Él; vivamos por Él y para El.

Nadie fue creado para tener una vida vacía y sin sentido. Estás recibiendo este mensaje porque el Señor tiene planes para ti, te quiere usar de muchas maneras. Deja de creer que no hay salida o esperanza, porque sí la hay. Si no te encaminas hacia los propósitos de Dios, te volverás ocioso, observando la vida de los demás. Sólo esfuérzate en soñar una vez más en fe; lo que piensas hoy que no puedes cambiar, será solo un vago recuerdo en tu futuro, cuando estés en la plenitud de tu propósito, gozando bendiciones. Dios necesita lámparas para iluminar, y tú eres una de ellas.

Jesús necesita manos para bendecir, palabras para expresarse y eres tú a quién ha elegido para hacerlo. Estás lamentando decisiones que tomaste, te fuiste enredando en un laberinto que parece que no tiene salida, pero si tan solo comienzas a creer y actuar en fe, todo va a cambiar.

¿Lo crees?

#2Tesalonicenses311 #ReflexiónEstancamiento

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