¡Llena tu cuerno de aceite!



La vida nos ofrece la oportunidad de conocer gente cada día y en el camino del Señor no es la excepción. El hecho de que vamos avanzando espiritualmente, también nos es necesario nuevas experiencias; así como también el conocer personas que en el plan de Dios, forman parte de nuestro destino ministerial. Muchos se mantendrán cerca, solo por un tiempo y otros querrán quedarse cuando es el tiempo de irse y un sin número de ellos terminarán por decepcionarte de alguna manera. La pregunta es, ¿cómo reconocemos el momento en que esa persona ya cumplió su propósito en tu vida? A veces, el hecho de no poder discernir los tiempos de fin y de avance, nos mantiene enredados como en una tela de araña; entretejidos en relaciones toxicas. Sobre las decepciones, tiempos de fin y de avance, es la voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras.

Dios le proveyó al profeta Samuel la oportunidad de conocer a quien sería elegido como rey de Israel. Esta elección no se dio por deseo de Dios, sino porque el pueblo deseaba tener rey como las demás naciones; desechando así a Dios como su Rey, Gobernador y Guía (1 Samuel 8:7). Y fue de esta manera que Dios permitió un encuentro entre Samuel y Saúl, quien se encontraba buscando las asnas de Cis, su padre.

Saúl era un joven bien parecido, la Biblia lo describe como hermoso y hace mención en que no había otro más hermoso que él, aparte también era alto; o sea la apariencia de Saúl era agradable a la vista de los ojos humanos (9:2-3). Y Samuel ungió a Saúl como Rey por mandato de Dios (1 Samuel 10:1).

En el transcurso de su reinado, Saúl fue cometiendo errores y Samuel siempre estaba cerca, intentando que recapacitara; llevándole el mensaje de Dios para que Saúl fuese guiado en sus pasos y acciones. A veces no importa cuanto intentes ayudar a alguien, hay gente que no se deja ayudar. Saúl ofreció sacrificios ilegales, votos imprudentes y desobediencias conscientes. Aún así Samuel amaba a Saúl; su relación se había tornado en una amistad y en un lazo ministerial especial para el profeta. Pero luego de que Saúl perdonara al rey Agag su vida (1 Samuel 15:8), Dios dio un ultimátum y Samuel tuvo que matar al rey Agag a espada (v.33). Ese fue el día en que se cumplió el tiempo del fin de su relación; y el tiempo de avance en la vida del profeta; solo que la desilusión que propinó la conducta de Saúl en el corazón de Samuel, le impedía ese avance. Entonces dijo Jehová a Samuel: “¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey (1 Samuel 16:1).

Note lo que Dios le dijo: “Llena tu cuerno de aceite”, o sea toma una nueva actitud, deja de llorar, pon una sonrisa en tu rostro; alégrate porque yo continúo con mis planes y ya me he provisto de rey. Dios estaba diciendo; es tiempo de fin y un nuevo comienzo; conocerás a alguien mejor, a una mejor persona que Saúl. Si Samuel no hacía lo que Dios le decía, entonces no hubiese conocido a David; uno de los reyes más importantes, sobre el cual pesa un pacto poderoso hasta el día de hoy.

Es tiempo de romper con relaciones tóxicas; gente que ha decidido no escuchar la voz de Dios y que aunque tu amas, debes soltar y dejar en las manos de Dios. Levántate, camina, deja de llorar y alégrate; porque en días Dios hará conexiones divinas, relaciones de pacto y personas con vidas que exaltan al Rey de Reyes.

¡Prepárate, y llena tu cuerno de aceite!

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