¡Serás como un huerto de riego!



Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas. Lucas 13:18-19

Los seres humanos fuimos creados con una mente espectacular; de hecho, somos los únicos de toda la creación con la capacidad de racionamiento y desde que somos muy niños utilizamos nuestra imaginación de manera innata; es como si no tuviésemos la necesidad de ser enseñados en ella. Creo, sin temor a equivocarme, que un sin número de nosotros, en algún momento de nuestras vidas a imaginado de alguna forma el reino de los cielos. Jesús mismo pone al descubierto esa gran pregunta que quizás todos nos hemos hecho: “¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?” Lucas 13:18

Esta pregunta formulada por Jesús, fue respondida por Él mismo: “Es semejante al grano de mostaza” v.19 ¿Qué? ¿Cuántas imágenes en nuestra mente realmente dieron con esta respuesta? Si, así mismo como lee, es semejante, o sea muy parecido y comparable con un grano de mostaza. La escritura también nos dice, que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Y que si nuestra fe fuese como un grano de mostaza, le diríamos a los montes que se moviesen y no solo ellos lo harían, sino que nada nos sería imposible (Mateo 17:20)

Dios no desea que imaginemos su reino, sino que su reino esté en nosotros, sea en nosotros. Muchos están esperando el momento de la muerte para disfrutar de una vida plena en el reino de Dios. Sin embargo Jesús nos llevó a comprender que el reino debe estar en nuestro corazón; ser parte de nosotros mismos, veamos… Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas. Lucas 13:19

El reino de Dios es como una semilla de fe, que debe ser sembrada en el huerto de nuestro corazón. Y es que el reino de Dios está donde se vive, como se vive en el reino. Un corazón que se le ha entregado totalmente a Dios, es como huerto que es continuamente regado por la aguas del Espíritu. Jesús dijo: El que cree en mí de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él (Juan 7:38-39). Esa agua viva hará crecer esa semilla de fe como un gran árbol donde las aves podrán hacer nidos.

Una vida de reino, es una vida de fe, o sea donde no hay lugar a dudas y un lugar de sumo gozo. Y Dios anhela que permitas a su Espíritu regar esa fe cada día y te conviertas en ese reino de los cielos en esta tierra. Un pedacito de cielo donde muchos puedan llegar y reposar, donde muchos encuentren sombra en sus tiempos de fatiga, donde muchos puedan acudir sin temor a equivocarse. Jesús es nuestro Maestro y bien lo dijo de él mismo: “el reino de los cielos se ha acercado” El era ese pedazo de cielo en la tierra, en quien encontramos la salvación, el gozo, el refugio, el descanso, la sanidad, etcétera. Seamos como Jesús, ese pedazo de cielo para quienes nos rodean y ellos también puedan creer que nada les será imposible.

Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de Jehová, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová. Jeremías 31:12-14

¡Aleluya!

#ReflexiónLucas131819 #Jeremías311214

0 vistas
  • Facebook Basic Black