El cielo es el "límite"



De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Juan 14:12

A veces es difícil entender humanamente todo lo que podemos lograr, solo por medio de la fe. El mismo Jesús nos dejó dicho, que nosotros no solo continuaríamos haciendo lo que El hizo, sino que haríamos aún cosas mayores. Desde el momento que me decidí a escribir ahora, siento el escuchar de la voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras; una palabra que está retumbando en la mente de muchos en estos días; la palabra “límite”.

Hoy parece haber un sentir de detenimiento; un pueblo que piensa que llegó al límite de aquello que les era posible realizar. Gente que se sienten como en un callejón sin salida, como en una vía en la que no hay más rutas alternas y sienten que está todo acabado.

Recuerdo que ministerialmente, hace poco más de un año, llegué a tener la sensación de este “límite” y aunque no lo verbalicé a nadie, mi Dios sabía muy bien como me sentía. Así que, Dios me trajo la respuesta que necesitaba en medio de mi sentir y trajo a mí el desenlace a través de un sueño.

Comencé a verme escalar una montaña muy alta, subía muy equipada con todo lo que un buen alpinista necesita para escalar; y llegando a la cima, comencé a disfrutar de todo el paisaje hermoso que le rodeaba. El Espíritu de Dios me hizo comprender lo que aquello significaba. Aquella montaña representaba el camino ministerial que había podido escalar durante años y lo bien equipada que estaba, representaban todas esas capacidades, talentos y dádivas que me habían sido dadas para lograrlo. Aquella cima era la cúspide ministerial y fue allí donde me sobrecogió la pena y, la tristeza. Entonces me senté en el suelo, mientras le decía al Señor: “Hasta aquí he llegado. ¡Wow! Señor, pero ya no hay más para mí; ya no hay mas camino” Entonces un resplandor de luz de sol me hizo notar que frente a mí, había un cristal y que todo lo estaba viendo a través de ese cristal y escuche la voz de Dios que me dijo: “Tócalo” y cuando lo hice, aquel cristal se convirtió en una esfera del mundo que comenzó a girar hasta que se detuvo, y noté que al detenerse mi mano se encontraba sobre el mapa del estado de la Florida, E.U.. Fue entonces, cuando comprendí, que lo que parecía ser mi límite, era realmente el comienzo de algo mayor.

Jesús nos dejó una palabra poderosa: “el que en mi cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará”

Jesús no estaba hablando solo de los milagros, sino de una vida espiritual sin límites. En la historia de Jesús también hubo muchos momentos en los que parecía que Jesús había llegado al límite. Momentos en que estuvieron a punto de prenderlo, de apedrearlo y fue la cruz esa cúspide de la montaña ministerial, donde parecía que todo terminaba; pero fue allí donde nuestra historia, la historia de la iglesia dio comienzo. Y es que las mejores cosas se encuentran en el futuro.

Siempre hay algo más grande, más desafiante y más extraordinario por lo que Jesús nos desafía a creer. Creer que llegamos al límite, es querer limitar a Dios. Y Dios siempre sobrepasa todas nuestras expectativas.

Tus mayores logros están a punto de darse a conocer. Así como Dios me hizo conocer los míos. Yo culminé con un ministerio evangelístico, pero me esperaba adelante uno pastoral.

No te acomodes, ni te conformes y no seas escaso en cualquier cosa que pidas, porque un Dios grande es honrado cuando aquellos que creen en Él, esperan cosas grandes de Él. Comienza a mirar adelante con ojos de fe, con la capacidad de lograrlo.

Ministerios comienzan a crecer, trabajos nuevos comienzan a surgir, proyectos familiares están a punto de comenzar, milagros pronto se habrán de desatar. Este es un tiempo de transiciones mayores, para quienes creen en lo que nuestro Dios puede hacer en sus vidas.

Tus mejores días están por llegar... el cielo es el “límite”.

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