La Palabra de Dios



Podemos decir que tradicionalmente, el mes de septiembre es el mes de la Biblia; sin embargo, en lo personal, pienso que siendo la Biblia la Palabra de Dios debe celebrarse cada día en la vida del creyente. No estoy diciendo que no es bueno la celebración en sí, sino que no estoy de acuerdo con quienes la celebran en septiembre, mientras durante todo el año de sus vidas sus Biblias solo son abiertas en el templo o en cada servicio.

He aprendido a celebrar cada mañana que Dios me permite abrir ese libro, atesoro y doy gracias a Él por el mensaje que recibo verso a verso.

Como un estudiante universitario se prepara todos los días, leyendo entre sus libros para capacitarse, a fin de obtener mejores resultados, en cuanto un mejor empleo, mejores condiciones de trabajo y sobre todo un buen sueldo. Así mismo en la vida cristiana no es la excepción, ya que las escrituras nos capacitan para comprender la voluntad de Dios y estar capacitado para la obra de Dios.

No debemos jamás permitirnos que la Palabra de Dios en nuestras vidas se vuelva algo tradicional. Precisamente Pablo advirtió a Timoteo sobre el gran peligro que esto representaba en 2 Timoteo 3:13-14 …mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido.

Quien hecha a un lado la Palabra de Dios, no dando la importancia día a día de ella en su vida, se convertirá en un mal hombre; que engañara a otros y sí mismo.

Estamos viviendo un tiempo en el que muchos tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella. Gente que un día aprendieron la verdad de la Palabra de Dios, pero la desecharon por sus propios argumentos, fábulas y doctrinas humanas; y se están llevando arrastrados a muchos por sus engaños y que también se engañan a sí mismos pensando que están bien. Sin embargo, Pablo le decía a Timoteo que éstos, contrario a lo que ellos piensan, irán de mal en peor.

Pablo le aconseja a Timoteo: “Persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido.”

En otras palabras Pablo decía; no seas como los malos hombres; esos que desechan la palabra y la celebran un mes en el año. Sé constante en el estudio de ella, escudríñala, instrúyete cada día en ella como un buen hombre de Dios; como un verdadero creyente que se ha persuadido en que no hay ningún libro más útil que este.

La conclusión del apóstol Pablo en el verso 17 nos da el desenlace perfecto para nuestras vidas. “A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Santiago 1:22

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