¡Descansa! Mañana será otro día



Luego de un ajetreado día de trabajo, clases o quehaceres, ¿quién no anhela poder disfrutar de un largo descanso y sueño sereno hasta el siguiente día? Y es que no hay nada mejor que poder acostarse, dormir y no tener miedo. Aún la ciencia misma y la National Sleep Foundation afirman que un adulto debería conseguir tener de entre a siete a nueve horas de sueño continuo.

Hago esta observación, debido a que la voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras va dirigida a esas personas que están perdiendo el sueño durante las noches. Gente que están tan preocupados y ansiosos que ya no logran descansar.

Si el Señor me inquieta con esto en este día, es porque obviamente El está muy atento a cada uno de sus hijos; porque El, contrario a nosotros, no necesita del sueño, está muy ocupado velando el nuestro y guardando nuestra vida. Bien lo describió David en su cántico gradual, el Salmo 121:3 No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda.

¡Qué ironía! Que el mismo David fuese quien escribiera esto. El mismo que tuvo que huir para salvar su vida durante varios años, porque el rey Saúl le perseguía para matarle. Y también en medio de todas sus circunstancias David escribió que él podía estar en paz y dormir porque Dios le haría vivir en seguridad “En paz me acostaré, y así mismo dormiré; porque solo tu Jehová me haces vivir confiado. Fíjese que Dios hizo que él viviera en seguridad, lo que nos dice que Dios participaba activamente en el sueño de David. El Señor hizo que David viviera confiado.

Hace unos años atrás, Dios procesó a mi familia; permitiéndonos vivir sucesivamente periodos y experiencias de pérdidas de todo tipo. Algo que aún teníamos, pero que estábamos a punto de perder, era el camión que trabajaba mi esposo y que permitía poner pan en nuestra mesa cada día. Ese camión aún debía mucho dinero y mientras lideábamos con los acreedores un amigo nos dijo: “No sé como ustedes pueden dormir con esa deuda y tantos problemas”, pero recuerdo que la respuesta de mi esposo fue: “son los acreedores los que no deberían dormir, porque a fin de cuentas, a ellos les debemos, nosotros estamos en paz porque sabemos que Dios está en control.” Dos años después, Dios nos había multiplicado todo lo que habíamos perdido.

Job perdió todo; su salud, sus hijos, su hogar, sus cultivos, su ganado, sus criados…todo lo que tenía y también fue cuestionado por sus amigos; sin embargo, él sabía que podía acostarse y no tenía por qué temer a nada, ni a nadie que pudiera venir en su contra. Así lo declara el libro de Job 11:19 “Te acostarás, y no habrá quien te espante; y muchos suplicarán tu favor.” Aún cuando nuestro más temible adversario, cada día venga al asecho contra nosotros y nuestros bienes; recuerda que su poder es limitado…Dijo Jehová a Satanás: He aquí todo lo que tiene está en tu mano; solamente que no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

Después de todo esto; bendijo Dios el postrer estado de Job más que el primero. (Job 42:12)

Bien lo dijo el apóstol Pablo: “¿Qué pues diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31)

Cuando te asalte el temor, el afán o la ansiedad que te impida conciliar tu sueño, te aconsejo que te tomes ese tiempo para orar. Hablar con Dios produce paz; pídele que te ayude a confiar y a descansar porque el Señor puede hacer que duermas cuando parezca imposible para ti. Entonces tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro. (Job 11:18)

¡Descansa, mañana será otro día! En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue agradable. (Jeremías 31:26)

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