El que tiene oídos para oír, oiga



Si hay algo que el señor ha estado ministrando desde hace meses a mi espíritu, es el hecho de cuan cerca están muchos acontecimientos bíblicos por cumplirse. Muchos ya están cumplidos y se cumplirán muchos más en estos próximos meses. Desde que comencé a pastorear, he recibido una palabra muy insistente departe de Dios: “Prepara mi pueblo para los acontecimientos que están por suceder”.

Prepararnos para la temporada de huracanes, es algo que debe ser muy común para aquellos que año tras año nos encontramos bajo la amenaza de ellos. Pero quizá muchos se pregunten ¿cómo podemos prepararnos para algo que aún no conocemos? La voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras es una voz de aviso para todo su pueblo, que está llamado a obedecer, más que a comprender los designios de Dios.

No hace falta tener mucho discernimiento o visión para darnos cuenta la condición en que se encuentra la humanidad; estamos viviendo en un mundo caído y rodeados de maldad, violencia, iniquidad e indiferencia a Dios. No es muy diferente lo que hoy nos rodea, a los días en que Dios se arrepintió de haber creado al hombre y le dolió en su corazón. (Génesis 7:6) Fue en ese momento cuando se rompió el silencio de Dios ante una humanidad corrompida y le habló a Noé, quien halló gracia ante los ojos de Dios, para que se preparara para algo que nunca había ocurrido: “He aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá” (Génesis 6:17) Y le dio instrucciones de preparación a Noé: “Hazte un arca de madera de gofer y harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera” (Génesis 6:14)

En los próximos meses, igualmente veremos romperse el silencio de Dios a toda la maldad que nos rodea. No solo levantará a profetas; y quiero aclarar que los profetas que Dios levantará, no son aquellos de renombre y usan de llamarse profetas en las redes, sino a los anónimos. Se levantarán aún niños que hablarán palabras de advertencia e instrucciones de Dios. Y la naturaleza también será usada como la voz de Dios, los mares hablarán, la tierra hablará y los cielos darán señales y Dios también enviará ángeles que visitarán a algunos con mensajes para su pueblo. Comenzarán a desatarse los juicios de Dios a las naciones y serán reveladas las falsedades de los gobiernos y de los poderosos. Será un tiempo de guerra espiritual y un tiempo de persecución para la iglesia. Tiempo de tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo, hasta ahora, ni la habrá jamás (Mateo 24:21). Un tiempo en que la fe del pueblo será probada y fuertemente atacada por el reino de las tinieblas.

Oro igual que Jesús, para que su fe no falte. (Lucas 22:32)

Dios preparaba a Noé para algo desconocido; probablemente el no comprendió del todo lo que Dios le estaba revelando, pero no necesitó entenderlo para obedecerlo. Ciertamente nadie sabe el día, ni la hora en que el Hijo del Hombre vendrá, pero como en los días de Noé, así será su venida, dijo Jesús. (Mateo 24:36-37) Y nos dejó dicho las instrucciones: “Orad y Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor” (Mateo 24:20, 42) Y continúa en el siguiente capítulo 25: “Levántense, pongan en orden sus lámparas, llénenlas de aceite y velad, pues porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”. (Mateo 25:7-13) De los versos 14-30 nos recuerda la importancia de poner en función de su obra todos nuestros talentos. No es tiempo de abandonar, sino de avanzar al propósito de Dios, de ser útiles en medio de este mundo caído y ganar almas para su reino. Enfatiza en los siguientes versos el hecho de que nos espera un lugar, una herencia preparada para sus fieles; para aquellos que supieron ser sensibles a la necesidad del prójimo; de dar comida al hambriento, agua a quien tenga sed, albergue a quien no tiene a donde ir, de vestir a quien no tiene vestido, de visitar a los enfermos y confinados.

Almacenen alimento, agua y vestido; no solo para ustedes, sino para quienes a su alrededor los necesiten. Es tiempo de darse por completo a Dios, de usar la fe como el escudo más poderoso y la espada del Espíritu, que es la palabra; con toda autoridad y sin adulterarla. La fe, será como la vara que Moisés tenía en su mano, con la cual hizo milagros (Éxodo 4:17). Viviremos un tiempo sobrenatural, un tiempo de guerra, pero un tiempo poderoso en Dios para quienes crean y confíen plenamente en Él.

El que tiene oídos para oír, oiga. Mateo 11:15

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