Décadas de Búsqueda



Juan 1:14 (NVI) Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Pensaba hoy en la razón de nuestra celebración en estos días, el nacimiento del Niño Jesús y en la cantidad de personas que aún no le han hallado. No es un de actualidad sino de décadas, el hecho de que muchos intentan encontrar al niño en lugares equivocados.

Cuenta Mateo en el capítulo dos, que unos magos, sabiendo que el Niño Rey había nacido, fueron al palacio del Rey buscándolo, pero no estaba allí. Más adelante el Rey Herodes quiso buscarle en Belén, pero el Niño ya no se encontraba en ese lugar. El rey Arquelao esperaba encontrarle en Israel, pero el niño tampoco fue hallado allí.

El relato de los Evangelios nos recuerda una vez más que no fueron los hombres quienes decidieron que el Hijo de Dios naciera en un establo, ni fueron los hombres quienes le dirigían. Por eso, la primera lección que podemos sacar del nacimiento de Cristo es que al Señor no siempre lo hallamos donde nos imaginamos que está.

Ese siempre ha sido el problema de la humanidad, han tenido dificultades para hallar al niño, porque por años han estado buscándolo en cosas y lugares errados. El grave error de creer que Dios piensa como nosotros, y que se dirige como lo haríamos nosotros.

Los pensamientos de Dios son muy altos, más allá de los nuestros; pero magníficos y poderosos. Sus pensamientos son de amor, de paz y propósitos. Entonces necesitamos alinear nuestros pensamientos al carácter de Dios. Un corazón que necesita encontrar al Niño Salvador debe buscarle en el amor, en la paz, en Su palabra que nos alumbra hoy, tal como la estrella el camino para encontrarle.

Aun muchos hoy, luego de haberle encontrado en algún momento de sus vidas, lo perdieron.

Esto le sucedió también a José y María pensando que estaba junto a la compañía, le buscaron entre los parientes y conocidos, pero no lo hallaron. (Lucas 2:44)

Cuantos hoy intentan también encontrarle entre sus amigos y familiares, pero allí tampoco lo encuentran. El pensamiento de José y María tuvo que alinearse al de Dios. ¿Dónde estaría el ahora? Y aconteció que luego de tres días, le hallaron en el templo. (Lucas 2:46)

No lo hallarás en fiestas paganas, parrandas, ni en el alcohol o las drogas; no lo hallarás en medio de contiendas o conflictos, placeres o abundantes compras navideñas. ¿Qué tal si lo buscas en el templo?

En esta época navideña, muy pocos buscan a Jesús; al contrario la mayoría lo pierde. Y eso es porque siempre se nos hace más fácil, pensar que la mejor época para buscarle, es la de pascua y pensamos en buscar la gloria de la vida de Jesús en Sus años de adulto, cuando hizo grandes milagros y reveló Su poder divino, cuando pronunció las magníficas palabras que han tenido una influencia benéfica en el mundo, cuando fue por doquier haciendo el bien, manifestando el amor de Dios en el curso de Su vida cotidiana y en Su cruz. …Sin embargo, en ninguna etapa de la vida de Jesucristo hay mayor gloria que en Su nacimiento. Nada denotó mayor amor por el mundo que el que se dignara a nacer en él. Deberíamos decir que el corazón del Evangelio fue la cruz, pero el primer acto de redención fue la encarnación, cuando el Hijo de Dios se despojó de Sus atributos divinos y asumió la vida humana con toda la fragilidad indefensa de la niñez. Por la revelación de su amor y gracia, la cuna de Jesús es tan maravillosa como Su cruz.

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