¡Que muchas cosas guardamos!

Actualizado: 4 de jul de 2019


¡Que muchas cosas guardamos!

Tomando un tiempo para reorganizar gavetas y el “closet” de mi habitación, pude notar la cantidad de cosas que guardamos. Creo que muchos podemos identificarnos al respecto con ciertas frases. Frases como: Lo guardo porque me lo regalaron, lo guardo porque es importante, lo guardo porque estoy esperando bajar de peso, lo guardo porque me costó mucho; entre otras expresiones comunes.

La Voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras va dirigida hacia aquellas personas que se han ocupado un tiempo suficiente en guardar. ¿En guardar qué?

De alguna manera resumimos que cuando algo lleva con nosotros un largo tiempo, es porque algo significa para nosotros, es algo de valor o algo que realmente amamos demasiado como para desecharlo.

Hablando de guardar la Escritura nos dice:

El que ME AMA, MI PALABRA GUARDARA; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me AMA, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió Juan 14:23-24

¿Hoy cuando leemos versículos bíblicos como este, debemos preguntarnos; estamos guardando su palabra? ¿Que es guardar la palabra? Bueno, guardar la palabra es amarla, atesorarla; pero más que todo, HONRRARLA.

Este es un tema que como pastora no puedo dejar pasar por alto; es algo sumamente importante, que todo cristiano debe saber y tomar muy en cuenta.

Es que damos mucha importancia y valor a cualquier cosa; de hecho guardamos tarjetas postales, certificados, poemas, libros, zapatos y ropa; pero ¿Qué pasa con la palabra?

Juan 12:48 dice: " El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quién le juzgué; la palabra que le he hablado, ella le juzgará en el día postrero"

O sea ignorarla, no significa que deja de tener su efecto. El efecto que hará en nosotros la palabra de Dios dependerá de lo que decidas sobre ella hoy. Si decides guardarla, traerá amor, compañía y vida eterna a tu vida, pero a quienes deciden desecharla su efecto será de juicio. Así que, todo el que la rechaza, le quita, le añade, y la acomoda a su beneficio, la manipula; ni la ama, ni la atesora y menos la honra; y el tal recibirá su retribución.

Hoy vemos como escasea la palabra buena. Esa que cambia y transforma en muchos lugares. El conformismo, la mundanalidad, la falta de compromiso, el entretenimiento, y evangelio sin cruz, que complase y no tiene fidelidad a la palabra, es la orden del día en muchos templos. Comenzando con el hombre, quien olvida lo que la misma palabra establece en 1 Corintios 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

O sea, ¿Quién es responsable de que esto ocurra? Primeramente nosotros como cristianos, que nos corresponde honrar su palabra, es por eso que debemos leerla y estudiarla, y más que todo escudriñarla; pero también pastores y maestros que tienen la responsabilidad de enseñarla tal y como está escrita, sin quitarle, ni añadirle, ellos serán también responsables en su día. Muchos la tuercen, manipulan y acomodan a su conveniencia, pero que sepan algo; con todo el amor que Dios tiene, no nos juzgará a través de su amor o sacrificio, sino de su palabra; así es que ámala, vívela, atesórala, guárdala y sobre todo hónrala, porque es en ella que esta la vida eterna. El Señor les habla a las siete iglesias del Asia menor, las cuales tipifican las iglesias de hoy en día. Aquellas que han perdido el primer amor como Efeso; las que dicen que viven y están muertas como Sardis, las que manipulan sus profetas como Tiatira y las que vemos hoy a tutiplén, que dicen están enriquecidas, pero que son ciegas, desventuradas, miserables, pobres y desnudas como Laodicea. Apocalipsis capítulos 2 al 3. Hoy el cielo parece estar en baratillo, se lo venden a la gente sin arrepentimiento, sin cruz, sin pruebas, sin santidad y sin un compromiso real de tener que vivir de acuerdo a la palabra. Por eso vemos templos que parecen más fraternidades y clubes sociales de entretenimiento donde se entretiene a la gente por miedo a que se les vallan, y NO con un compromiso real de servirle a Dios y honrar su palabra. Pero gloria a Dios por quienes hoy han sabido muy bien lo que guardan. Quienes como en los tiempos de Esmirna y la iglesia de Filadelfia, fueron fieles. Siempre habrá aquellos que no le doblen las rodillas a estos baaales, y amen, atesoren y honren su palabra, a esos hoy Dios les dice… “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que morán sobre la tierra" Apocalipsis 3:10.

El amor a Jesús consiste, por tanto, en guardar su palabra, vivir sus mismos valores y comportarse como Él. El amor verdadero no es solamente interior, sino visible: de transformación y de acción. La semejanza con Jesús, provoca una respuesta de amor de parte del Padre, que ve realizada en el hombre la imagen de su Hijo. El Padre considera hijo a quien imita a Jesús; y Jesús lo ve como hermano.

Antes de decir que amamos a Dios y llamarnos hijos de Dios; debemos considerar cuanto hemos guardado su palabra y si se asemeja a la manera en que Jesús lo hizo y lo enseñó.

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