Paz y Orden en el Caos



Creo que hoy algunos puedan estar experimentando el mejor momento de sus vidas. Sin embargo, me parece que muchos más son los que puedan decir: “Jamás he vivido un tiempo tan malo como este.”

En estos días muchos de nosotros hemos visto a nuestro alrededor o experimentado sucesos extremos. La tierra está tambaleándose en muchos lugares, aguas de los ríos se han tornado en sangre, huracanes espeluznantes han barrido islas y países de forma inimaginable. En conclusión, la palabra que mejor parece describir todo esto, es caos. La sensación de desconcierto, impotencia, ansiedad y dolor nos sobrecoge.

La voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras, va dirigida a quienes hoy ven las circunstancias sumergidas en un caos, y a un Dios que parece enajenarse.

Cuando miramos una situación de caos, decimos: “Esto no puede ser de Dios.” Sin embargo, la Biblia no coincide con nosotros con respecto al caos. Por eso hoy quiero decirte que en el caos, ¡Dios está anulando el viejo orden y dando nacimiento al nuevo! Existe una contradicción divina que necesitamos entender: El orden de Dios siempre está precedido por el caos. Pero Dios, jamás deja de intervenir, es experto en restaurar el caos y algo nuevo comienza a resurgir en medio de la restauración.

Los gobiernos han llegado a la conclusión de que el mundo necesita un nuevo orden. Y muchos hablan del nuevo orden mundial, pero pocos han entendido que el aparente caos mundial, es sólo la plataforma donde Dios establecerá Su nuevo orden divino. Solo que muy pocos lo han entendido y lo están esperando y esos son los pocos que han decidido vivir sus vidas en el orden de Dios.

En Hechos 2, vemos el cierre del viejo sistema farisaico, y la creación de un nuevo prototipo; o sea la Iglesia. Jesús ya no estaba con ellos, pero había 120 personas en un aposento alto cuando el Espíritu Santo cayó, creando un caos para quienes les rodeaban. Ninguno sabía lo que estaba sucediendo. Dentro de aquel grupo elegido había orden, porque ellos sabían que era lo prometido por Jesús, pero toda la gente de alrededor veía solamente lo que parecía ser un caos.

Por supuesto, es una verdad de la naturaleza humana que si no somos parte de algo y no lo entendemos, nuestra respuesta inmediata es dirigida a la crítica. Nosotros siempre criticamos lo que no entendemos. Había gente hablando en lenguas que nunca habían escuchado sobre la tierra.

¿Por qué la Biblia dice que Pedro se puso de pie para hablar (Hechos 2:14)? Probablemente porque estaba en el piso en ese momento tocado por el Espíritu Santo. Todo parecía muy caótico allí. La interpretación de la mayoría de la gente con respecto a lo que sucedía era que los del aposento alto estaban ebrios (Hechos 2:13).

Un nuevo orden de iglesia estaba surgiendo en circunstancias caóticas. Lo que allí sucedía abarcaba todo el proceso problemático que sucede al dar a luz algo nuevo, aparentemente extraño y ruidoso de parte de Dios. Este proceso es una parte de la transición y es mejor pasarlo juntos, y en equipo. No se enoje con Dios o se llene de dolor y amargura por el aparente caos, más bien, enfóquese en el orden que Dios está desarrollando.

En este nivel, la iglesia parecía estaba hecha un desorden. La mayoría de las veces la iglesia es como un edificio público. Un edifico público nunca está inmaculado y limpio. Cuando se construye una casa se comienza por los fundamentos, haciendo pozos en la tierra hasta que la casa se va edificando y está terminada. En medio de ese proceso tenemos desorden y caos. Los asuntos de Dios, a veces, representan este proceso. Aun cuando tengamos proyectos para el crecimiento y cambio, existirá un desorden antes de crear el orden y crecimiento. Tenemos que regocijarnos en todas las etapas del proceso. Gózate en la obra terminada, y de que algo nuevo está comenzando. Si podemos ver lo bueno en la mayoría de las cosas, nuestra perspectiva estará más llena de fe y menos negativa.

Nuestro problema es que hemos vivido con una cierta clase de orden. Pero más bien, este orden nuestro, humano, está siempre más comprometido con nuestros proyectos, ideas y asuntos que con Dios. Y necesitamos entender que toda la creación y la humanidad específicamente existen por El. Y el caos nos está ordenando a vivir y trabajar para El. Nosotros construimos con nuestra perspectiva cómo deberían suceder las cosas, pero no realmente cómo le gustaría hacerlas a Él. Nuestra versión es predecible, pero Su realidad no siempre es de nuestro gusto. Él está más preocupado por el orden y el crecimiento espiritual de la gente que con lo impecable de nuestra organización. Dios trabaja con su propio estilo de orden en medio de un total caos.

La historia de la creación nos ofrece una perspectiva de cómo le gusta trabajar a Dios. En Génesis 1:2, dice que la tierra era un caos: Estaba “desordenada y vacía”. Las dos palabras hebreas utilizadas aquí son “tohu bohu”. Una expresión totalmente bíblica para referirse a todo lo que era un desorden.

A menudo fallamos pues no podemos ver el orden que Dios está creando en medio del caos que Él está permitiendo. Dios es muy tranquilo, no se impacienta, ni se fatiga con cansancio. Él es la esencia del descanso, totalmente en paz. Jesús es llamado Príncipe de Paz porque manifestó tranquilidad en varias oportunidades. Él creó paz alrededor de sí mismo.

Durante la tormenta (ver Marcos 4:35-41), Él estuvo en medio de discípulos, temerosos y ansiosos, y reveló lo que Él era. Él estaba en descanso, totalmente despreocupado y lo demostraba.

Así como los preocupados discípulos con Jesús durmiendo en el bote, nosotros a menudo tenemos la impresión de que a Dios no le importa lo que nos pasa. En medio del caos, Dios frecuentemente está en silencio. ¿Por qué Él está tan quieto y silencioso? Yo creo que es porque quiere enseñarnos a descansar en Él. Él susurra para que podamos aquietarnos a nosotros mismos para escuchar Su voz. Él habla en una quieta y pequeña voz porque quiere enseñarnos quietud y verdad.

En el Salmos 46, el salmista comienza con un terremoto y termina con: “Estad quietos y conoced que yo soy Dios.” ¡En medio del caos, Dios está trayendo quietud y orden!

El Señor opera desde la quietud. Cualquiera sea el bote en el que estés atravesando la tormenta, Él está en el mismo bote esperando que crezcamos lo suficiente como para pedir Su paz para nosotros mismos. Dios crea el orden sólo desde el caos. Él no crea el orden desde el orden.

Cada nuevo nivel de unción y poder demanda un fresco entendimiento del proceso. Aprender sobre el proceso de la transición nos enseñará cómo esperar la voz del Señor cuando envíe la palabra “dijo Dios” (Génesis 1:3; 6; 9; 11; 14; 20; 24; 26; 29), la cual crea el orden desde nuestro caos. El proceso que Dios prefiere es el que desarrolló en la transición del Génesis. La luz de Su palabra irrumpe dentro de la confusión.

En todo este proceso encontramos al Espíritu Santo incubando o gestando, el tohu bohu, y dando vida mientras nos sometemos a la obra de Dios en el proceso de la transición. El punto es que no podemos mantener nuestro orden y, a la vez, progresar hacia un nuevo nivel de unción. Cuando algo nuevo se abre ante nosotros, este nos llevará de vuelta al punto cero.

Lo nuevo no se construye sobre lo viejo, lo nuevo reemplaza lo anterior. Nosotros comenzamos otra vez con una nueva dependencia, levantándonos de una nueva incapacidad. Nuestra dependencia del Señor tiene que ir a niveles más profundos antes que nuestra experiencia pueda alcanzar nuevas alturas. ¡Esto es la transición!

Cuando Él lo considere oportuno, el Señor se levantará en nuestro bote y hablará paz a nuestra situación. La paz viene de la unción con la palabra que el Espíritu libera en nosotros.

En Hechos capítulo uno, ciento veinte personas estaban teniendo una reunión de oración en orden, cuando el Espíritu Santo sopló y creó desorden y confusión. Dios no es autor de la confusión (1 Corintios 14:33), sin embargo, si no tenemos Su perspectiva de la situación actual, estaremos confundidos.

Mucha gente se confunde porque tienen poca paciencia para detenerse y escuchar a Dios. Nosotros queremos escuchar lo que necesitamos para aliviar nuestra situación. Nosotros estamos comprometidos más con nuestra comodidad que con nuestro desarrollo. El Señor, por otro lado, está comprometido en darnos consuelo en medio de nuestra obediencia a Él en medio de la transición.

La gente estaba confundida en Hechos 2 porque no sabían lo que Dios estaba haciendo. Nosotros, a menudo, inocentemente, pensamos que si el Señor está en algo, no tiene que haber confusión. Ese no fue el caso aquí. Con frecuencia, cuando Dios entró en acción en alguna situación, trajo confusión. Nosotros vemos gente desconcertada a través de las Escrituras desde Abraham hasta Pablo. Esto es precisamente porque, cuando Dios interviene trae un nuevo orden. Es interesante saber que lo que sucedió en Hechos, según el orden de Dios, dejó a la comunidad confundida.

Habrá confusión hasta que se alinien con lo que Dios está haciendo. Entonces la obediencia y orden divino crea confusión en el mundo y esto coloca a la sociedad cabeza abajo, al punto que pareciera no quiere acercarse a la iglesia pero no puede estar lejos de ella tampoco. ¿Confuso no? Él crea un desequilibrio divino para promover nuestra dependencia de Él. El Señor está desmantelando los estereotipos y creando un nuevo prototipo de iglesia. Nosotros estamos siendo incomodados por el Señor. Sin embargo, en la medida que nos alineamos con Su propósito, el mundo se sentirá incómodo con nosotros. En definitiva, o se volverán o se facinarán con lo que el Señor está haciendo. La transición nos lleva a un avivamiento, el cual es efectivo y perseguido, ¡y definitivamente no ignorado!

No lo olvide: Cuando el caos nos rodea, el Espíritu Santo está creando o incubando sobre nosotros… el Señor está creando algo nuevo para que se cumpla el propósito establecido en Su Palabra para este tiempo. ¡Descansa en El!

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