Viendo lo contrario

Actualizado: 4 de jul de 2019



Ya comenzó la primavera, o al menos eso es lo que se supone. Sin embargo, aquí en los Estados Unidos pareciera que todavía es invierno. Puedes ver el sol radiante, pero cuando sales de tu casa la temperatura esta en 40 grados. Esto me hace pensar en esas cosas que esperamos que sean de una manera, pero en nuestra realidad suceden de otra. Sobre las cosas que se esperan y las cosas que se ven es la voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras.

A menudo me topo con gente frustrada y desanimada porque lo que hoy están viviendo, no es lo que realmente esperaban vivir. Esperar una respuesta de Dios, puede ser desesperante. Bien lo decía David en el Salmo 40:1 Pacientemente espere a Jehová y se inclinó a mí y oyó mi clamor.

Si bien parece que la espera, desespera; hay algo importante en este verso que no debemos pasar por alto. Es la certeza de que somos escuchados siempre que clamamos a nuestro Dios. Dios no solo está sentado en su trono, Él se inclina, se acerca para escucharnos cuando buscamos primeramente acercarnos nosotros a Él y creyendo. Así lo confirma la Escritura en Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le haya, y que es galardonador de los que le buscan.

En 2 Reyes 5 encontramos la historia de un hombre llamado Naamán y era general del ejército de Siria y gozaba del respeto y estima de su señor. Dios había permitido que a través de este hombre Siria ganara muchas batallas. Él era un hombre valeroso, pero como todo ser humano estaba viviendo un momento difícil en su vida, tenía lepra. Naamán, ciertamente no quería vivir aquel suceso, pero le toco. Creo que este hombre esperaba ganar la siguiente batalla y ser aún más reconocido por su labor militar, pero su futuro estaba colgando de un hilo.

Por recomendación de una joven sirviente en su hogar, Naamán salió desde Siria hasta Samaria, solo para consultar con el profeta que vivía en aquel lugar, ya que aquella joven aseguraba que sería sano si lo visitaba.

Imagino el alivio que esto causo en el corazón de Naamán y el entusiasmo con que llego hasta la casa del profeta Eliseo. Pero, las cosas no salieron como esperaba. El profeta no le recibió personalmente y en cambio lo atendió un criado que le dio el siguiente recado: “Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurara, y serás limpio.” Y luego dice la Escritura que Naamán se fue enojado diciendo: “Ha aquí yo decía para mí: Saldrá luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra.”

Naamán esperaba en Dios, pero a su manera. Esperaba que las cosas acontecieran como se lo había imaginado, pero Dios a menudo hace las cosas conforme a sus planes y no a los nuestros. Este hombre tuvo que vivir la experiencia de pedir, esperar y recibir una respuesta en una forma distinta a lo que esperaba. Sin embargo, cuando se rindió a la voluntad de Dios pudo ver con sus ojos el milagro realizado.

El entonces, descendió, y se zambullo siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedo limpio. (2 Reyes 5:14)

Si hoy estás viendo las cosas un tanto distintas a como las imaginaste; ríndete a la voluntad de Dios, porque eso no significa que no te ha escuchado o no responderá. Significa que lo hará conforme a sus planes y no a los tuyos.

No sabemos, si pronto sentiremos el clima primaveral, pero tenemos la certeza de que la primavera es una realidad.

¡Dios te bendiga!

#2Reyes5114 #Salmo401

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