¡Estoy Perdido!


En más de una ocasión, he tenido la experiencia de levantarme temprano con el propósito de llegar a un lugar específico, para una tarea específica. Por ejemplo; salgo para algún hospital, con el fin de visitar a alguien con la necesidad de oración; pero como pastora, muchas cosas pueden interrumpir mi agenda ese día. Puedo agendar una visita a un hospital a las 10am y terminar llegando al hospital 7pm. Aunque no puedo evitar los desvíos, simplemente, me propongo llegar al lugar y cumplir con el objetivo. La voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras va dirigida a esas personas que no encuentran llegar al lugar dentro del plan de Dios.

La Escritura nos dice: Cubrieron las aguas mi cabeza, dije: ¡Estoy perdido! Lamentaciones 3:54 (LBDA)

¿Qué sucede con la persona que no llega a su lugar? Esa persona, no solo siente que se ahoga y se siente perdido, sino que esa persona pierde. Esa persona pierde beneficios. Examinemos cuales son esos beneficios, según la parábola del hijo prodigo (Lucas 15:11-24) …


Pérdida de seguridad. En la parábola del hijo pródigo, el hijo perdió el lugar de seguridad que poseía. Cuando se da un paso fuera de donde se corresponde estar, caminas por un sendero peligroso. El fruto de un desvío, traerá como resultado, siempre, algún tipo de pérdida.


Pérdida de tiempo y finanzas. El hijo prodigo tomo los bienes que le correspondían en herencia y los desperdicio, viviendo perdidamente. Quien se aleja de la voluntad de Dios y vive perdidamente, ciertamente experimentara perdida. No solo perderá finanzas, perderá tiempo. Lo que parecía ser un adelanto, fue un gran retraso en el propósito.


Pérdida de sustento. El hijo pródigo se estaba muriendo de hambre. Dios nunca permitirá que padezcamos hambre estando dentro de su voluntad, salvo cuando tenga algún propósito beneficioso. Escribió el salmista, que no ha visto justo desamparado (Salmo 37:25).


Pérdida de satisfacción. Un hombre que está fuera de su lugar nunca está satisfecho. Lucas 15:16-17 dice: Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! La verdadera satisfacción, no está centrada en nosotros mismos; sino en hacer la voluntad del Padre. David dijo: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado…” (Salmo 40:8)


Pérdida de impacto espiritual. Él dijo: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo…” (Lucas 15:18-19) El pecado nos separa de Dios y su voluntad. Si no vivimos como hijos, entonces solo existimos como creación. Nuestra vida perderá poder e impacto espiritual.


Esto solo nos confirma el ahogo de nuestra situación; confirmando el verso de Lamentaciones 3:54 Cubrieron las aguas mi cabeza, dije: ¡Estoy perdido! La versión de Reina Valera 1960 lo dice de la siguiente manera: “Aguas cubrieron mi cabeza; yo dije: Muerto soy.” Desviarse del plan y de la voluntad de Dios, solo trae muerte espiritual. Aunque no puedas evitar los desvíos que se presentan día a día; simplemente proponte llegar al lugar y cumplir con el propósito. No importa la hora que sea, avanza y completa tu misión.


¡Mi oración es que logres encontrarte exactamente en el lugar que Dios desea para ti, experimentando el peregrinaje que más satisfacción le puede proporcionar a un hombre o una mujer y que transcurran los días de tu vida glorificando el nombre de Dios!


Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. (Lucas 15:24)

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