¡Florece! Ya es hora.

Actualizado: mar 20


Había un ciego sentado en el suelo de la calle con una gorra a sus pies y un cartel de madera que decía:

"POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO"

Un publicista que pasaba por allí, se detuvo y observó que había recogido unas pocas monedas. Mientras conversaba con él y sin que el ciego lo notara, tomó el cartel, le dio la vuelta y escribió otra frase. Luego volvió a ponerlo en su lugar y se fue.

Por la tarde, él volvió al lugar donde el ciego pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas. Al saludarlo, el ciego le reconoció por su voz y le preguntó si había cambiado el texto del cartel y qué había escrito.

El publicista, sonriendo, le contestó: -Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras- y siguió su camino.

El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:

"HOY ES PRIMAVERA Y NO PUEDO VERLA".


Los inviernos suelen ser fríos y en muchos lugares extremadamente fríos. Vemos árboles sin hojas, grandes cantidades de nieve que todo lo arropan con su blancura, y el aspecto de la naturaleza se torna como si fuera un desierto.

Pero todo en la vida es un ciclo. Un ciclo donde aquello que un día fue, y ya no es; tiene que volver a serlo, porque así lo dispuso Dios. Eclesiastés 3:15 lo describe así «Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.»

‭‭Por lo tanto ese largo invierno deja de ser, y hoy precisamente, llega la primavera. Estación del año que provocará con la fuerza y la autoridad que Dios le entregó, que aquello que estaba como muerto; frío, enterrado y sepultado; pero vivo en su interior, resucite, despierte, germine y vuelva a florecer como lo era antes. Porque la primavera es sinónimo de resurrección y de vida. De esperanza y de cambio. De renovación y de transformación.

Ante las crisis de fuertes sacudidas de tierra y amenazas pandémicas de muerte, podemos experimentar una nueva temporada primaveral espiritual.

Si los ciclos de la naturaleza obedecen al mandato divino, cuanto más nosotros debemos de escuchar Su voz y atenderle. Porque no importa en qué estación estemos ubicados, siempre habrá una primavera, lista y preparada, para entrar a nuestra vida y traernos una nueva etapa y un nuevo renacer. Dios quiere renovar nuestras vidas y nuestras fuerzas de toda la fatiga causada por este invierno; pero también nuestra visión.

No dejemos que las crisis que puedan ver nuestros ojos físicos, logren cegar nuestra visión espiritual de tal modo que la vivamos cargando un letrero que diga «ES PRIMAVERA, PERO NO PUEDO VERLA»

Así como en la historia del hombre ciego, usted puede mantenerse mendigando, estación, tras estación. Dios quiere ver vidas florecer y que podamos disfrutar de una nueva experiencia en la vida. El pasado quedó atrás, el invierno quedó atrás. Hoy frente a nosotros hay un nuevo escenario primaveral, al cual Dios nos invita a entrar y disfrutar a plenitud. La Palabra de Dios señala que los justos florecerán, crecerán, serán plantados, fructificarán, y estarán vigorosos y verdes. Salmo 92:12-14.

Todavía hay esperanza. Hoy me atrevo a decir que podemos comenzar una temporada no sólo primaveral, sino milagrosa. La primavera ya está aquí, cambia la frase de tu letrero, abre tus ojos espirituales y... ¡Florece! Ya es hora.


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