La Olas Cumplen Un Ciclo



Los días de verano son unos que nos impulsan a disfrutar de algunas horas frente al mar. Las olas que bañan la orilla nos pueden recordar la extraordinaria creación de Dios.

La mayoría de las olas son consecuencia de los vientos que se producen en alta mar, o sea, de turbulencias. Conforme se va desplazando la ola, va aumentando de tamaño y al llegar a partes de poca profundidad, toma velocidad y rompe; extendiéndose por la arena. Luego lenta y silenciosamente, se va retirando de nuevo al mar. Crece, avanza, rompe, se extiende y se va; en un ciclo perfecto que no acaba.

Marcos 4:35 nos relata un momento en que los discípulos de Jesús se encontraban en una barca en alta mar, por órdenes del mismo Jesús, quien les impulsó a pasar al otro lado. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. V.37

En medio de su turbación, los discípulos gritaron “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” Y Jesús reprendió el viento y dijo al mar: “Calla y enmudece” y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. V.39

Las pruebas van creciendo, avanzando, rompen y se extienden por un tiempo determinado; y así también como las olas se van; dejando un tiempo de paz y bonanza.

Es muy probable que aquellas olas impulsadas por los vientos, que Jesús reprendió, llegaron a la orilla y rompieron, dejando una lámina de paz en la arena. Sólo eran olas que cumplían con un ciclo de prueba de fe para los discípulos.

Los vientos de la adversidad en nuestra vida, pueden crear olas bastante grandes, como esas que puedes estar sintiendo en estos días. Esas olas pueden estar zarandeando y sacudiendo fuertemente tu embarcación. Hoy recuerda, que son pasajeras, que cada una de ellas cumple su ciclo y luego se retiran, dejando una lámina de paz. No pierdas la fe y admira la forma en que el Dios que creó tanta belleza, la maneja a perfección.

Y Job 38:8-11, nos lo confirma...

"¿Quién encerró con puertas el mar, Cuando se derramaba saliéndose de su seno, Cuando puse yo nubes por vestidura suya, Y por su faja oscuridad, Y establecí sobre él mi decreto, Le puse puertas y cerrojo, Y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, Y ahí parará el orgullo de tus olas?”

Ante tal control de Dios; sólo resta decir. ¡Descansa!

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