¿Locos o tontos?



1 Corintios 1:18-19 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé la inteligencia de los entendidos.


La sabiduría humana y el discernimiento o entendimiento humano, tienen raíces en disciplinas como la historia y las ciencias. Estas disciplinas prometen iluminarnos para que nuestro futuro brille más que el pasado.

Hoy día disfrutamos de una buena calidad de vida, con fontanería, estructuras, tecnología, calefacción y automóviles. Estas cosas hubieran sido la envidia de príncipes y reyes de las generaciones anteriores. También, nuevas técnicas de perforación permiten extraer petróleo de lugares que hasta hace solo una década, hubieran sido inaccesibles. Cierta tecnología moderna hace posible que encontremos terroristas antes de que puedan atacar. Y la medicina moderna hace posible que algunos vivan más tiempo o libres de dolor.

Sin embargo, lo que hemos aprendido de la historia y las ciencias no nos ha traído verdadera seguridad. Nuevas soluciones a menudo crean problemas que antes no teníamos. Comodidades como la calefacción, el aire acondicionado, y los automóviles han salido gracias a los recursos preciosos de la tierra y han contaminado el aire. Destapar los secretos del átomo nos ha dado energía pero, al mismo tiempo, ha creado montañas enormes de desperdicio nuclear.

No nos hemos acercado más a la solución del problema del mal de lo que estaban nuestros antepasados hace mil años. Todavía hay guerras y comienzos de guerras. Tiranos siguen dominando naciones grandes y pequeñas alrededor del mundo. Y los científicos han osado en hacer experimentos que nos están matando.

Entonces Dios a través de Pablo dice, “Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los entendidos.” No es que venga para destruirnos cada vez que avanzamos un paso, sino parece que ha ideado una ley de la naturaleza tan real como la gravedad...que la sabiduría humana es siempre finita y que a menudo crea más problemas de los que resuelve.


La sabiduría humana, por atractiva que parezca en la superficie, no tiene el poder de salvar. No importa cuán importante sea, gente que solo depende de sabiduría humana perece.

Son como personas cuyo barco se ha hundido en medio de un gran océano. Aunque sean nadadores olímpicos, ninguno de ellos podría llegar a la orilla por sí mismo. Necesitan un salvavidas o, mejor aún, un barco para salvarles. La mayor tontería para ellos sería rehusar la ayuda de un barco que acude a auxiliarles.

Rechazar el sacrificio de Jesús en la cruz, es rechazar el barco salvavidas. Quienes ven la cruz de Cristo como una tontería, terminan ahogados en sus pecados.

Los que han sido salvados han reconocido su propia impotencia para salvarse a sí mismos y la potencia de Dios para hacerlo. Aceptan que no pueden vencer el pecado que amenaza con ahogar sus vidas, y han aprendido a confiar en la gracia de Dios. Esta gracia se manifestó plenamente en la cruz de Cristo. La cruz, entonces, que puede parecer una locura para aquéllos que se hunden en sabiduría humana, es realmente el instrumento que salva a quienes reconocen su poder de auxilio. Nuestra locura abre el camino para los sabios.

Así es como Dios ha enloquecido más bien, los proveedores de sabiduría humana. Mientras ellos siguen pensando que estamos locos; Dios ha hecho que ellos parezcan tontos.


Entonces, podemos concluir que hay dos grupos aquí expuestos; los que parecen locos, pero son sabios o los que parecen sabios, pero son tontos. ¿En cual deseas estar?


Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios,

Y desecharé la inteligencia de los entendidos.

¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba?

¿Dónde está el disputador de este siglo?

¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? 1 Corintios 1:18-20


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