¡No te desanimes!



La fidelidad a Dios y el buen carácter no garantizan una vida exenta de dolor. De hecho, para Jeremías fue totalmente lo opuesto.

Jeremías fue un profeta cuya vida y carácter son un excelente ejemplo para nosotros. Permaneció fiel a Dios. Continuó no sólo escuchando la palabra de Dios, sino anunciándola, a pesar del hecho de haber sufrido mucho por ella.

Una y otra vez fue amenazado, golpeado, encerrado, encarcelado en un calabozo subterráneo y después arrojado a una cisterna llena de lodo, y abandonado. Aun así, continuó escuchando el mensaje de Dios y proclamándolo valientemente.

Al llegar al capítulo 38 de Jeremías ya en términos generales, el pueblo nunca respondió. Malinterpretaron completamente su mensaje. Fue señalado y condenado por baja moral y causar daño a la gente que realmente estaba tratando de salvar.

No deberíamos sorprendernos si recibimos los mismos señalamientos o el mismo trato.

Una vez fue rescatado de la cisterna, Jeremías fue llevado ante el rey Sedequías por cuarta vez. Sedequías era un hombre que quería pero no hacía. Sedequías desobedeció a la ley por cobardía (v.19). Le temía al pueblo, al igual que Poncio Pilato, quien juzgó a Jesús.

En cuatro ocasiones Dios había hablado a Sedequías por boca de Jeremías para tratar de salvarlo de las consecuencias de sus acciones. Y a cada una de ellas él había rehusado obedecer. Por las cuales se acarreó consecuencias.


Hemos sido llamados a compartir un mensaje necesario para la salvación de las almas, pero así mismo un mensaje despreciado por ellas. Y esto sigue implicando acarrear consecuencias.


Si hoy sientes tristeza porque estás siendo despreciado, acusado y perseguido por los mismos a quienes intentas salvar; puede que estés viviendo tu capítulo 38 igual que Jeremías, pero también puedes estar muy cerca de ser reivindicado.


Jeremías es por fin reivindicado en el capítulo 40 y recibiendo provisiones y presentes fue dejado en libertad (40:1-6).


La obediencia, fidelidad y carácter al predicar el mensaje siempre nos llevará finalmente a la plena libertad en Cristo. ¡No te desanimes! Ya puedes estar llegando a tu capítulo 40.

54 vistas1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo