Papá...“Cámbiame el pañal”


En realidad, muchos nos hemos preguntado, ¿cómo debo orar? ¿Hay un modelo que puedo usar? ¿Si hablo a Dios, lo escucho de manera audible? ¿Es un diálogo? ¿Cómo hago para hablar con Dios? Muchos estudios se han hecho respecto a la oración. Varias claves, pasos y procesos se han enseñado para que podamos orar adecuadamente. Sin embargo, la Voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras viene para animarte a comunicarte con Dios de manera natural; y llegues a lograr esa estatura de madurez espiritual que debiste haber alcanzado hace mucho tiempo.

Cuando un bebé tiene hambre, él expresa su necesidad con llanto, la madre interpreta el llanto de hambre y lo distingue del llanto de cambio de pañal. Cuando el niño comienza a balbucear palabras, es notorio que los padres saben con exactitud lo que dice, mientras que las visitas están tratando de interpretar esos sonidos raros y divertidos porque para ellos no significan nada. Cuando el niño ya habla bien, entonces su comunicación es apropiada con sus padres, hermanos, en la escuela, con sus amigos y quienes están a su alrededor le entienden, porque ahora se comunica con claridad usando apropiadamente el idioma.

Con Dios es igual. La Biblia dice que Dios es nuestro Padre, por lo tanto, él sabe interpretar tu llanto, tus balbuceos y tus palabras. El problema está cuando seguimos llorando como bebés cuando ya hemos crecido a edad adulta y deberíamos estar hablando apropiadamente. La oración es comunicación con Dios. La pregunta es, ¿de qué hablas con Dios?

Puedes dedicarte a hablar del cambio de pañal. ¿Qué quiere decir eso? Cuando nuestra oración se basa solamente en nuestra necesidad personal. Dios: dame para pagar la renta, dame para hacer compras de alimento para mis hijos, dame para pagar el recibo de luz y de agua, dame para pagar la cuota del carro, dame, dame, dame. Bebés pidiendo alimento y cambio de pañal. Dios no nos hizo para que permanezcamos solo pidiendo para sobrevivir. Sin llegar a la comprensión de que unos buenos padres, estarán constantemente y cada espacio de tiempo observando esas necesidades para cubrirlas. Y bien lo dijo el Señor: “Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.” Mateo‬ ‭6:32‬ ‭

Cuando empezamos a dar gracias, entonces hemos empezado a balbucear y disfrutar de las cosas que estamos empezando a entender. Dar gracias por la vida, dar gracias por el cuerpo que tenemos, por el cónyuge que tenemos, por los hijos, por el trabajo, porque hay alimento, porque tenemos un día más de vida. Hemos empezado a entender que hay algo más.

Cuando nos interesa el propósito eterno de Dios, cuando sabemos que se nos entregó una encomienda, entonces nuestra oración tendrá otra dimensión. Ahora estamos involucrados en los negocios de nuestro Padre. Empezamos a orar ya no desde nuestra crisis, sino desde lo que trasciende para la eternidad. Es ahí cuando comenzamos a hablar con Dios.

¿En qué tipo de oración te encuentras? ¿A dónde quieres llegar? Decide comenzar un tipo de oración que realmente te lleve a entender los planes de Dios para tu vida y cómo puedes ser parte activa del llamado a “ir a predicar” afrontando las circunstancias de la vida con madurez. Allí manifiestas en plenitud dónde está tu confianza.


“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.” 1 Corintios‬ ‭13:11‬ ‭


Este es el tiempo de madurez; ha llegado el tiempo de crecer en nuestra oración y en nuestra vida espiritual.

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