¿Que tal si comienzas a orar?


Ana, nos mostró que el poder la oración puede lograr que una mujer anciana pueda dar a luz a un hijo. Elías oró y descendió fuego del cielo. Jonás oró y fue libre del pez que le había tragado. Y la oración de Josué hizo que se detuviese el sol.

Es impresionante recordar o conocer estas historias que reflejan el poder que hay en la oración de fe, genuina y sincera, con ella podemos derribar a los gigantes de crisis que afligen nuestra vida.

Dios promete estar atento a nuestras oraciones, “Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!” Juan 14:14 (NTV), podemos acercarnos.


Es cierto que para muchos es difícil hacer de la oración un estilo de vida, al enemigo no le agrada que pasemos tiempo con nuestro Padre por ello utilizará sueño, cansancio, problemas, tristezas y otras cosas para que no podamos tener tiempos de oración y lamentablemente, muchos caemos en su trampa, en lugar de doblar rodillas en una situación difícil nos dedicamos a lamentarnos.

Jesús enseñó a sus discípulos acerca de la importancia de la oración (Lucas 18) pues conocía el valor de estar en contacto con su Padre.

Hablar con nuestro Padre, no es una opción sino una necesidad, primeramente, somos débiles y es en nuestra debilidad que Dios perfecciona su poder (2 Cor. 12:9). Segundo, quién ama a una persona pasa tiempo con ella y  si amamos a Dios debemos pasar tiempo con Él en oración. El Salmo 27:8 nos lo revela de esta manera...“Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo». Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor»” (NTV).

Quizás estás pasando por un tiempo complicado y doloroso y orar te es difícil, pero es justamente en esos momentos cuando debes aprender a depender de Dios.

Una profesional en neurociencia, dijo que los beneficios de la oración en la relación humana con Dios ya están científicamente probados.

La psicóloga y neurocientífica brasileña, Rosana Alves dijo: “La oración, y esto está científicamente comprobado, funciona en una región de nuestro cerebro, que es el sistema límbico, específicamente en la región mesolímbica, y allí libera sustancias muy importantes que nos brindan un sentido de pertenencia, mejora nuestra autoestima y nos hace sentir muy bien”

La Palabra nos dice que los problemas no deben llevarnos a la preocupación sino a la oración, “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho” Filipenses 4:6 (NTV)

¿Has experimentado el poder de la oración?

Cuando pasamos un tiempo con Dios encontramos paz, consuelo, fortaleza, seguridad, poder, etc.

Si no has tenido la oportunidad de disfrutar de los beneficios de la oración, te animo a que puedas doblar rodillas y tener esa experiencia íntima.

No hay mejor psicoterapia en el mundo que la oración, porque cuando me arrodillo ante Dios, estoy diciendo “Señor, tengo mis debilidades y circunstancias y creo que tu puedes resolverlas todas”.

Y ¡claro que sí! Dios puede resolverlo todo. Esa crisis puede detenerse; así como se detuvo el sol cuando Josué elevó oración a Dios.

¿Que tal si comienzas a orar?

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