Realmente ¡VALIOSO!


“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.” Isaías 43:4


Este verso no sólo es una poderosa declaración del amor de Dios por su pueblo, sino que nos muestra nuestra valía.

Cuando leí sobre la valía de una barra de acero, supe que debía compartirlo en Mis Letras.

El precio de una barra de acero es cinco dólares. Cuando se transforma en herraduras, vale diez dólares. Si se transforma en agujas, vale trescientos cincuenta dólares. En hojas de cuchillos su precio asciende a treinta y dos mil dólares. ¿Te imaginas la cantidad de golpes tan terribles que tiene que sobrellevar dicha barra para llegar a valer esto? Cuanto más manipulada y estilizada ha sido, más martillazos ha recibido y cuanto más ha sido pasada por el fuego, machacada y pulida, mayor es su valor. Sabiendo esto ahora piensa; en cada situación difícil vivida, cada golpe y cada martillazo recibido y entenderás que no son en vano. ¿No es gracioso saber que aquello que te ha hecho sentir menospreciado y más dolido es en realidad lo que aumenta tu valor? Cuando Jesús vino a la tierra como hombre, aprendió la profesión de su padre terrenal José. A lo largo de los evangelios vemos como muchos se refieren a él de manera despectiva: “¿Acaso no es este el hijo del carpintero?”. Esta ocupación era muy humilde ante los ojos de la sociedad de esa época, pero ¿Sabes una cosa? Aunque muchos veían a Jesús como un simple carpintero, poder serlo le permitió conocer con singular detalle la madera; sus características y finalmente el peso de la cruz en la que finalmente sería crucificado. Y ahora piensa una vez más ¿No es gracioso saber que aquello que entiendes te hace sentir derrotado, es en realidad lo que te prepara para tu futuro de victoria?

David fue un joven pastor; una profesión que también era vista con poca estima. A menudo se encontraba solo en el campo y rodeado de simples ovejas tanto que, llego a oler a ellas.

Mientras su familia se sentaba a la  mesa a cenar, David no era invitado. Constantemente era despreciado, y aun por su propio padre; el que tenía suficientes dudas de que David fuese su hijo legítimo y por lo que David exclamo “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.” (Salmo 51:5) Aunque desafió y derrotó al filisteo Goliat, realmente David fue perseguido por el rey Saúl, quien también buscaba matarle. Sin embargo, todos conocemos la historia; David se sentó victorioso en el trono como rey de todo Israel.

Muchas veces llevamos una lista mental o emocional de hechos y personas que nos han ofendido, herido o maltratado en alguna forma, pero hoy quiero animarte a que anotes en un papel cinco cosas positivas o cualidades que estas situaciones han traído a tu vida. Eso es lo que se llama “valor añadido” a tu vida. De los golpes y el refinamiento ha surgido algo bueno. Es así que puedes ver que todo lo vivido y aún lo malo, te ha traído hasta un mejor lugar espiritual y te ha convertido en una persona aun más valiosa. Y nuestro Dios, no sólo dio a su Hijo, sino que daría cualquier nación por tu vida. ¡No lo olvides!

Entones, atrévete a orar... “Dios, ayúdame a entender que soy valioso por el solo hecho de que Jesús murió por mí, pero que, además, cada proceso me aporta un valor único. Ayúdame a omitir las voces que me hacen sentir menospreciado. Quiero verme como tú me ves. En el nombre de Jesús, amén”.

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