¡SÉ ORIGINAL!


Sobre la imitación y la originalidad es la Voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras.

Para aquellos que gustamos de escribir, no es fácil iniciar un nuevo texto, hallar las palabras adecuadas y como es mi caso, hacer creación literaria que logre atraer al lector, al mismo tiempo que ministre su vida. Y es que siempre he sido alguien original y con una personalidad única he ejercido el ministerio y desarrollado poco a poco con el pasar de los años las cualidades que me ha dado el Señor, hasta el hecho de pastorear una iglesia a quien todos desciben como una "diferente".

¿Cómo hacerlo? Para lograrlo nuestras mentes deben empezar a trabajar más y deben "danzar" junto a la creatividad teniendo conciencia de quienes somos en Dios en medio del mundo que nos rodea. Así mismo; tampoco es fácil emprender un nuevo camino, ni dejar atrás la monotonía y ser diferente. He allí donde el camino se hace difícil pero no imposible. Muchos intentan escapar de la realidad de nuestros días como creyentes; sin embargo, podemos traerla a colación en lo que hacemos para bien. David, en el momento más crucial de su vida decidió no escapar y se quedó siendo original. El texto nos dice lo siguiente: «Saúl vistió a David con sus ropas, puso sobre su cabeza un casco de bronce y lo cubrió con una coraza. Ciñó David la espada sobre sus vestidos y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: “No puedo andar con esto, pues nunca lo practiqué”. Entonces David se quitó aquellas cosas. Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.». (1 Samuel 17:38-40) Saúl confiaba en su armadura, pero David depositaba su esperanza en su Dios y se sentía más seguro pelean­do con las armas que sabía manejar, con las que también él era un experto. Por eso, se quitó la armadura de Saúl. Y éste fue el comienzo de una nueva vida que llevaría a David a portar una corona y sentarse en un trono.

En realidad, Dios ha dado a cada ser humano sus propias aptitudes y cualidades. Nadie necesita colocarse la “armadura” de otro. Cada uno de nosotros mantiene diferentes habilidades; a veces somos escritores, músicos, pintores, fotógrafos, cantores, entre muchas otras cosas; sólo debemos darle vida, un cuerpo y sentido, a lo que hacemos creativamente. Hoy reflexiono sobre esto con la idea de refrescar esas características fundamentales de la originalidad y creatividad qué hay en ti en un mundo que sucumbe ante la imitación, donde la mayoría quiere ser como alguien más. Tanto la originalidad como la creatividad, siempre deben ir de la mano. David no sólo fue original, sino creativo. A nadie se le había ocurrido antes tomar una piedra y una honda para derrotar un gigante; pero David lo hizo.

Pregúntate hoy, ¿soy totalmente original y creativo en lo que hago? ¡Quizás! Hoy puedes estar lleno de mil referencias. Porque eres lo que lees, lo que escuchas, lo que ves y hasta lo que comes. Nos condicionamos a diario. Todo lo que nos rodea nos intenta influenciar el Ser. Sin embargo, Dios te ha dado una imagen y semejanza única, original y excepcionalmente divina para mostrar al mundo lo que eres; un hijo de Dios. Es tarea de cada uno auto-evaluarse y dirigirse en lo que quiere transmitir al mundo que le rodea y debe hacerlo de forma original y creativa; siendo lo que se es en Dios. “Por la fe [los israeliras] pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados.” Hebreos 11:29 Bien lo dice el dicho: Si Dios te ha creado de forma original, no mueras como una copia. La imitación puede llegar a ahogarte, ¡deshazte de ella! y sé la mejor versión de ti mismo en Dios.

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