Triple Alianza


Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto. Eclesiastés 4:12


La voz de Dios que hoy comparto en Mis Letras va dirigida a quienes hoy enfrentan alguna de tantas batallas en su caminar.

La vida cristiana es una batalla. He seguido a Jesús durante más de 22 años. Al considerar estos años, puedo decir que, han sido tiempos de gran bendición, más de lo que podría haber pedido o incluso imaginado. Al mismo tiempo he tenido muchos desafíos y obstáculos. Han sido pocos los períodos en los que no enfrenté algún tipo de batalla.

La naturaleza de estas batallas ha variado enormemente. He tenido batallas internas, tiempos de tentación intensa, dudas, temor y ansiedad. He vivido tiempos de profunda tristeza, grandes pérdidas y duelos. He tenido batallas en temas de salud, sueños, finanzas, trabajo, ministerio y relaciones. He pasado por períodos de gran oposición y críticas.

Pero quiero compartirles algo más que esto… En las narraciones de batallas medievales la concentración era hacia la destrucción de la triple alianza enemiga. Esta incluía; la infantería, los arqueros y la caballería. Sin embargo, había un momento en que, superada la infantería, los arqueros y la caballería, el combate se concentraba en torno al rey. Ahí se decidía el resultado final del enfrentamiento.

También para nosotros la batalla hoy se libra en torno al Rey. Existen edificios o construcciones metálicas hechas de tal modo que, si se toca cierto punto sensible o se quita una piedra determinada, todo se derrumba. En el edificio de la fe cristiana esta piedra angular es la divinidad de Cristo. El libro de los Hechos 4:11-12 lo describe así… Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

La forma en que batallamos contra la triple alianza del enemigo es con la triple alianza del Señor.

Esta triple alianza del Señor podemos verla con mayor claridad en la persona de María, madre de Jesús.

Para María, el Señor está con ella (Lucas 1:28), dentro de ella y sobre ella (v.35).

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres (v.28) El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra (Lucas 1:28, 35).

Esta es la clave que nos sostiene en pie, esta piedra y triple alianza de protección, desde que somos escogidos hasta el final.

Recuerda…Cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

¡Dios te bendiga!

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