SUSTENTADOR
- Pastora Glenda Liz Amador

- 12 ago
- 2 min de lectura

Hay noches en las que el cuerpo está cansado, pero la mente continúa despierta. Pensamos en lo que no podemos resolver, en lo que podría suceder mañana, en una puerta que aún no se abre, en una respuesta que no llega o en una situación que parece estar fuera de nuestro control. Cerramos los ojos, pero las preocupaciones permanecen abiertas.
Sin embargo, la Palabra nos recuerda: “He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda an Israel.”Salmo 121:4
Mientras nosotros necesitamos dormir, Dios continúa velando. Él no pierde de vista aquello que nos preocupa. No necesita que permanezcamos despiertos para ayudarle a resolverlo.
A veces, no dormir por una situación es nuestra manera inconsciente de intentar mantener el control. Como si pensar una vez más en el problema pudiera producir la solución. Pero llega un momento en que la fe tiene que decir: “Señor, hasta aquí puedo llegar yo; ahora lo dejo en tus manos.”
Dormir también puede convertirse en un acto de confianza.
David pudo decir: “Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba“ Salmo 3:5
Quizás la situación todavía esté allí cuando amanezca. Tal vez la respuesta aún no haya llegado. Pero podemos despertar sabiendo que durante las horas en que nosotros no pudimos hacer nada, Dios nunca dejó de estar presente.
Hay cargas que no fueron hechas para acompañarnos hasta la almohada. Antes de dormir podemos entregarlas una por una: “Señor, te entrego a mi preocupación. Te entrego mi familia. Te entrego lo que no entiendo. Te entrego mi hoy y te entrego mi mañana. Yo voy a descansar porque Tú permanecerás despierto.”
Lo que te quita el sueño no está fuera del alcance de Dios.
Cuando ya hayas hecho todo lo que está en tus manos, coloca lo demás en las manos de Aquel que nunca cierra Sus ojos.
Tú puedes dormir, porque Dios sigue velando.
Tú puedes descansar, porque Dios sigue obrando.
Tú puedes soltar, porque Dios sigue sosteniendo.
Lo que hoy te quita el sueño está en manos de un Dios sustentador que nunca duerme.
Y quizá esta sea una hermosa oración para terminar el día de hoy:
“Señor, esta noche no llevaré a mi cama lo que ya he colocado en tus manos. Mientras yo descanso, confío en que Tú permaneces despierto. Amén.”
¡Dulces sueños!



Amén 🙏
Amen
Amen 💤💤🛌santooooo 🔥