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CLAMANDO AL ETERNO


Hay días que parecen interminables. Días en los que las fuerzas disminuyen, las respuestas no llegan y el corazón se pregunta cuánto tiempo más podrá resistir. Pero hay una verdad que debemos recordar: los días malos son pasajeros, pero Dios es eterno.


La Biblia nos recuerda: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). No porque todos los días serán fáciles, sino porque en cada día, bueno o malo, Dios seguirá siendo fiel.


La oración no siempre cambia inmediatamente las circunstancias, pero nos mantiene conectados con Aquel que es inmutable  cuando todo lo demás cambia. Hay temporadas que llegan con fecha de entrada, pero también tendrán una fecha de salida. La prueba tiene límite; pero Dios no. El dolor tiene temporadas; pero Dios prevalece. La noche termina; pero Su misericordia se renueva cada mañana.


Por eso, cuando tengas un mal día, no tomes decisiones permanentes basándote en circunstancias pasajeras.

Ora. Cuando no entiendas, ora. Cuando estés cansado, ora. Cuando parezca que nada cambia, sigue orando.


David escribió: “Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría” (Salmo 30:5).


Quizás hoy estés atravesando la noche, pero la noche no es eterna. Dios sí lo es.


Nunca dejes de orar, porque aquello que hoy te hace llorar pasará; pero el Dios que hoy escucha tu oración permanecerá para siempre.

 
 
 

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